Crisis significa oportunidad
En una escuela humilde en algún lugar montañoso y de clima cálido en Colombia, MARY (16), TAVO (18) y PIPE (15) esperan ansiosos a que suene la campana para la salida del colegio porque saben que las vacaciones por fin comienzan. A la salida celebran, se despiden de amigos y se ponen de acuerdo para ir al río a pescar. En la noche, los chicos bucean a pulmón en un cauce amplio y cristalino pescando con un par de ballestas viejas y remendadas. Más tarde, asan un par de pescados y después mueven sus bateas a la orilla del río buscando oro a la luz de la luna. Pipe goza enormemente aglutinando las pequeñas pepas de oro usando gotas de mercurio, un juego para él fascinante y mágico. Tavo y Mary charlan animados sobre cumplir el plan e irse durante las vacaciones a buscar oro a una mina de verdad lejos de su región.
Junio 10 de 2008. Imágenes de noticieros en diferentes idiomas hacen un resumen de la inminente crisis financiera de Estados Unidos y cómo esto afecta el precio del oro, inversión a la que recurren los millonarios cuando al mundo financiero lo invade la incertidumbre. En esta fecha el metal alcanza en el London Bullion Market su precio máximo en mucho tiempo: 1200 dólares la onza troy, algo más de 31 gramos. FRANCESCO Sindona (45), propietario del Banco de Metales Sindona en Arezzo, Italia, recibe la noticia con sentimientos encontrados. El hombre está en Milán, se baja de su lujoso coche y entra en un evento muy glamoroso en donde se exponen joyas de oro que lucen atractivas modelos. Francesco es recibido como una persona muy importante, muchas de las joyas son de su famosa Joyería. Allí se encuentra con su hermana y socia BIANCA (40), que disfruta mientras se codea y charla con los elegantes y excéntricos invitados. El evento termina en una fiesta que derrocha excesos, Bianca celebra el éxito del evento y la venta de todas las joyas. Pero Francesco no está muy contento y aunque la noticia del precio del oro debería hacerlo sonreír más que nunca, la bonanza lo sorprende con muy pocos lingotes en su bóveda. Además tiene la presión del próximo vencimiento de una deuda millonaria con la mafia por un préstamo destinado a la ambiciosa expansión mundial de la cadena de joyerías de su hermana y con sus proveedores de oro en África vendiendo el metal a otros compradores con mejor flujo de caja.
En una prestigiosa escuela de negocios y economía en Londres, JONATHAN Palomares (30) sube a la tarima de un atiborrado auditorio y recibe su diploma de maestría en finanzas y comercio. Después de la graduación formal celebra con sus compañeros en un pub de la ciudad. Le entra una llamada desde Colombia, es su padre HILDEBRANDO Palomares (55), el hombre lo felicita y le dice lo orgulloso que está por todos los cartones que ha recibido, pero le recuerda que algún día tiene que volver al pueblo a trabajar en medio del barro. El chico está acostumbrado a ese mensaje eterno de su padre de que debe volver al terruño, así que no se lo toma mal y le hace saber que quiere comerse el mundo y que ya tiene planes específicos que tienen que ver con la actividad principal de su papá. Jonathan está eufórico, celebra la ocasión en un bar gay londinense y se encuentra con algunos de sus amigos y con un antiguo amor. Los dos bailan felices por el reencuentro, se emborrachan y toman algunas pastillas disfrutando de los shows y de la música. Jonathan termina teniendo relaciones con el chico en uno de los baños del lugar.
Hildebrando Palomares vive en un pequeño pueblo perdido en medio del Amazonas llamado Tres Esquinas y su actividad principal es la extracción ilegal de oro. El hombre es el patrón del lugar pues así haya un par de policías y un alcalde, Hildebrando lo controla todo. La mayoría de las personas que pasan por el pueblo son mineros que llegan desde la gran mina de oro a cielo abierto, la ‘20 de Julio’, a gastarse el dinero producido en la semana. Hildebrando no es solamente el dueño de la mina sino que también abastece a los mineros con alimentos que les vende a sobreprecio. A su oficina llega CECILIA Oquendo de Taborda (55) una mujer atractiva aunque algo híper producida con la que hace negocios hace mucho tiempo y con quien además tiene un romance en secreto. La mujer vive en Medellín y tiene una fundidora de oro. Ella recibe el mineral bruto producido por la mina, lo refina y lo funde en lingotes para legalizarlo haciendo algunas trampas pequeñas pero necesarias para ganar dinero sin alertar a los recaudadores de impuestos. Los dos hablan del último cargamento y de la situación de la subida del precio del oro, cosa que les conviene. Hildebrando le anuncia a Cecilia que ya no le venderá una sola onza más a 500 dólares, quiere algo cercano al precio de Londres. Cecilia le argumenta que los precios internacionales son una cosa, ese precio es el de oro en lingotes puesto en Inglaterra, pero ahí en la selva no vale lo mismo, así que no le podrá reconocer más de 600 dólares por onza. Hildebrando termina aceptando. Después de cerrado el trato se emborrachan y gozan de una noche de pasión.
Aún en su región, Mary se entera de que su primo TEYO (35), un minero artesanal local, tiene una buena cantidad de oro escondida en el monte y le propone a Tavo y a Pipe robarle el oro y con el dinero que consigan por la venta emprender el viaje a la mina de verdad. Los audaces chicos están de acuerdo y planean el robo en la noche. En medio de un bosque en las montañas, los jóvenes hallan el pequeño tesoro, pero Teyo los pilla y amenaza con un cuchillo a Mary. Pipe, sin dudar y con tal de defender a Mary, dispara su ballesta y le atraviesa el arpón a Teyo en una pierna dejándolo incapaz de caminar. Los chicos se roban el oro y huyen. Teyo les jura que los perseguirá hasta hacerlos pagar por lo que le hicieron.
En su banco en Arezzo, Francesco termina una difícil reunión de balance financiero con su contador. Las obligaciones lo acosan por todas partes. Enseguida llama a su abuelo MASSIMO Sindona (78) quien le sirvió de codeudor en el millonario préstamo cuyo pago le quita el sueño. Francesco le pide que les diga a los prestamistas que le den más tiempo, el abuelo le recuerda que la inmensa deuda por 25 millones de dólares está a cargo de una mafia peligrosa y que no podrá detenerlos si deciden cobrarle de forma violenta. Francesco hizo el préstamo en un momento de baja liquidez para llevar el negocio de joyería de Bianca más allá de Arezzo y con ese dinero abrió flagship stores en Milán, París, Londres, Miami, Dubai, Hong Kong y Panamá.
Jonathan, aún en Londres, investiga en internet cientos de datos con relación al valor actual y proyectado del oro, elabora complejos modelos de predicción y cree que ha llegado el momento de hacer que el negocio de su papá entre a las grandes ligas. Se interesa por la situación de los bancos de metales en Europa y descubre que hay un par de establecimientos no muy conocidos en algunas poblaciones de Suiza e Italia. Dentro de estos le llama la atención el banco de Arezzo que no ha tenido buenos rendimientos y encuentra informaciones no confirmadas de que está en riesgo de quiebra. Es paradójico que un banco de metales esté en crisis con el precio del oro por las nubes así que siente que ahí puede estar su oportunidad. Inmediatamente compra un tiquete para visitar la región. El joven llega a la pequeña ciudad y se sienta en un café en frente del banco de Francesco Sindona. Después de unas horas ve salir a Francesco y lo sigue. El hombre entra en la sede original de la joyería de Bianca en Arezzo y Jonathan lo observa mientras constata los datos de su investigación. Parece imposible que semejante tipo tan elegante y exquisito esté en problemas de dinero. Jonathan descubre que a Francesco le gusta ir los fines de semana al hipódromo del Visarno en Florencia, a una hora de distancia. Jonathan llama a su padre Hildebrando para que le consigne dinero porque está en un proyecto grande y necesita mucha plata para concretarlo, el padre, no sin dudar, decide hacerle el giro, pero le advierte de nuevo que pronto llegará el momento en que le tendrá que pagar cada peso que ha invertido en convertirlo en alguien mejor que él.
Mary, Pipe y Tavo viajan en un jeep de servicio público por carreteras destapadas hasta llegar a un pequeño pueblo. Ahí intentan vender el oro robado a Teyo, los compradores intentan sacar provecho de su inexperiencia y de su ignorancia. Pero no hay manera de estafarlos pues Mary es diestra en las matemáticas y entiende de pesas y medidas, así que no se deja engañar. Finalmente reciben una cantidad de dinero que nunca habían tenido en su vida: seis millones de pesos, unos mil quinientos dólares. Celebran el logro tomándose unas cervezas y averiguando por la mina de sus sueños. Se enteran de que existe una en el borde de la selva amazónica llamada El Milagro, cercana a un pueblo llamado El Progreso, a más de dos días en bus y otro en jeep. Los chicos compran abastecimientos, herramientas, ropa, y se alistan para iniciar el viaje. Se enteran justo a tiempo de que detrás de ellos viene Teyo, quien vendado y con ayuda de una muleta, camina en compañía de dos amigos malandros por las calles del mismo pueblo en donde los chicos vendieron el oro. Los chicos suben al bus y escapan hacia El Progreso.
De noche, una avioneta aterriza en una pista secundaria del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín. Cecilia se baja de la aeronave acompañada de dos ayudantes que traen dos maletas pesadas. La recibe el general de la policía Humberto ORDOÑEZ (38) y le comenta que todo está arreglado. Una camioneta los espera, todos suben y la camioneta arranca. Cecilia llama a su hija SANDRA Taborda (36), le comenta que en Tres Esquinas todo salió muy bien y que deben hablar con calma porque la subida del precio del oro tal vez sea una buena oportunidad para coronar un buen negocio que le permita jubilarse. Sandra se alegra porque en Panamá, donde ella vive, las cosas con su oficina de finca raíz no van bien y la crisis inmobiliaria en Estados Unidos se comienza a sentir localmente.
Jonathan llega al hipódromo del Visarno, viene muy elegante, pero sus rasgos exóticos no parecen combinar bien con su atuendo de gama alta y llama la atención de algunos de los estirados asistentes. Dura un par de horas buscando a Francesco mientras apuesta a las carreras sin tener idea alguna de caballos. Finalmente lo divisa, Francesco llega con amigos y amigas y se sientan en un palco privilegiado para ver la carrera principal. Jonathan, desde la distancia sigue sus acciones. Francesco baja a las taquillas de apuesta, Jonathan lo ve y va detrás de él. Al darse cuenta que Francesco le apostó al caballo 8 una buena cantidad de dinero, Jonathan apuesta al mismo 10 veces más. Después de una carrera muy peleada, el 8 gana. Francesco celebra y brinda con sus amigos. Jonathan, viendo que Francesco baja a cobrar su premio, aprovecha el momento y lo aborda. Sin rodeos lo felicita y se presenta diciéndole que es colombiano, que trabaja con oro y que podrían hacer negocios juntos. Francesco, desconfiado, lo mira de arriba abajo con algo de desprecio y le pregunta por qué sabe de sus negocios con oro. Jonathan no le responde y dejando de cobrar la gran suma de dinero que ha ganado, deja el tiquete en la taquilla para que Francesco, que es el siguiente en cobrar, se dé cuenta de que Jonathan apostó 10 veces más al mismo caballo y se lo está ofreciendo sin pedir nada a cambio. Francesco toma el tiquete y ve que es mucho dinero, ve por detrás del papel y lee el nombre y el número de celular de Jonathan, voltea a ver y el joven ya ha desaparecido entre la gente.
Mary, Pipe y Tavo viajan en bus por carreteras, después en jeep público por caminos destapados, cruzan ríos por puentes improvisados y caminan interminablemente por trochas. Al fin llegan a El Progreso y de ahí caminan hacia la mina El Milagro. Los detienen unos tipos armados y los requisan mientras ellos disimulan el temblor producido por el miedo y la incertidumbre. Los tipos los llevan con VICENTE Canchala (55), el jefe de la mina. El tipo los contrata porque son jóvenes e inocentes y también porque se interesa en Mary por su belleza y su juventud. Uno de los ayudantes de Vicente les muestra el lugar: la mina es a cielo abierto en las rondas de un gran río, del tamaño de cinco canchas de fútbol en un espacio ganado al paisaje a punta de motosierras y a su alrededor tiene al menos cien cambuches, carpas improvisadas de techo de zinc y paredes de plástico, en donde mal viven más de quinientas personas que producen en oro diez veces el valor del jornal que les pagan. Mary, Pipe y Tavo descubren el lugar impactados: hombres, mujeres y niños deambulan entre hogueras que calientan alguna sopa, seres que parecen sombras se ríen o riñen apostando a las cartas, cuerpos se bañan para quitarse el barro con baldes de agua, caras de viejos acompañados por mujeres jóvenes se emborrachan al son de la música popular. Todo está vigilado por guardias armados con fusiles israelíes, según lo asegura Tavo, para quien las armas siempre han sido su debilidad. Evidentemente no es el lugar que soñaron, pero creen que si logran esconder un poco del oro que extraen cada día y no se lo entregan a los hombres de Vicente, podrían volver a su pueblo con una pequeña fortuna. Pero no podrán hacer nada si Teyo los localiza.
Mary, aprovechando los cortejos de Vicente en el bar de El Progreso, le cuenta que Teyo la viene siguiendo y que le quiere hacer daño por escapar y no haber accedido a acostarse con él. Vicente le asegura que no permitirá que la ataquen y que si es el caso lo eliminará, no sin insinuar que el favor tiene su precio. Pipe y Tavo se dan cuenta de los cortejos de Vicente, Pipe lo asume con cierta incertidumbre y algo de desilusión por esa mujer a quien siempre había considerado perfecta. Tavo se encuentra con WALTER (25), un conocido que llega en un planchón por el gran río y que trae inmensos troncos de árboles venidos del Amazonas para comercializarlos ilegalmente. Walter habla del sitio de donde vienen los troncos, un lugar en medio de la selva en el que no hay Dios ni leyes diferentes al dinero y al oro: Tres Esquinas. Walter cuenta que en esa región el patrón es un tal Hildebrando apoyado por Melquiades Osorio y sus violentos paramilitares. La simple mención de Melquiades hace temblar a Tavo, pues Osorio es un matón oriundo del pueblo en que él nació. Tavo indaga con mucho interés por Melquiades, Walter le dice que Melquiades es como un fantasma, nada se mueve en la selva sin su autorización pero hace años que no lo ven ni él ni las autoridades que ofrecen por Osorio una alta recompensa. Walter se despide y le comenta que volverá en dos meses con más árboles arrancados a la Amazonía en nombre del progreso que supone la explotación ilegal del oro. Al otro día, y con el planchón ya desocupado, los chicos ven cómo el planchón es cargado con abastecimientos y con muchas canecas de mercurio, cianuro y gasolina para volver rumbo al Amazonas.
Francesco, acompañado de un guardaespaldas, recibe a Jonathan en su banco de Arezzo. El hombre desconfía del joven colombiano e intenta probarlo. El guardaespaldas lo somete y lo tira al piso, Francesco le advierte que si lo está engañando o es un policía o un enviado de la mafia lo desaparecerá. Jonathan no le demuestra miedo y le jura que él tiene lo que su banco necesita, pues su padre Hildebrando controla el comercio de oro en medio del Amazonas y se lo puede demostrar. Jonathan le muestra su cédula colombiana y su pasaporte. Después le pide que le deje mostrar unas fotos del celular, Francesco acepta. Las fotos son de la mina, de su papá y de él mismo al lado de unos kilos de oro y de una piscina artificial verde contaminada de mercurio. Francesco le cree, Jonathan le asegura que le puede vender la onza a 700 dólares, casi la mitad del precio internacional y seguramente 300 dólares menos que sus proveedores africanos. Jonathan es bueno con las cifras, las expone de manera asertiva y exacta, aprovecha su conocimiento y anticipa que el precio del metal seguirá subiendo. Se compromete a que en un año podría entregarle dos toneladas de oro legalizado que Francesco podría vender en el mercado internacional en unos 80 millones de dólares para una ganancia de 35 millones de dólares. El gran negocio llama la atención de Francesco porque lo sacaría de sus evidentes problemas financieros y además le dejaría grandes ganancias. Jonathan saca de su bolsillo una cadena gruesa de oro macizo con un cristo y se la ofrece a Francesco como prueba de compromiso, Francesco la acepta. Comienzan a armar el negocio.
Mary, Pipe y Tavo llevan más de un mes trabajando en la mina El Milagro, su piel y su semblante muestran las huellas del duro trabajo y la mala alimentación. Mientras almuerzan en silencio en medio del barro, Mary ve a Teyo a lo lejos y alerta a sus amigos. Los chicos intentan huir, pero Teyo, armado con una pistola y con la ayuda de sus malandros, los atrapa. Mary le pide que los perdone y le dice que ellos tienen con qué pagarle, la chica lo lleva a su cambuche y ahí desentierra una bolsita con oro, le dice a Teyo que eso lo han acopiado día a día a escondidas de Vicente, es más de lo que le robaron antes, que se lleve todo. Vicente ve que los malandros tienen a Pipe y a Tavo y con sus guardaespaldas los atrapa y después llega al cambuche, ve a Teyo atacando a Mary y lo mata. Vicente ve la bolsita de oro y se da cuenta de que los tres chicos le han estado robando. Todos saben que en la ley de las minas esto se paga con la vida. Mary le jura que fue ella y le suplica que perdone a sus amigos. Vicente manda a encerrar a los dos chicos en el improvisado calabozo de la mina, ellos intentan resistir con todas sus fuerzas, Pipe desesperado, muerde a uno de los guardaespaldas en intenta salvar a Mary, pero lo golpean en la cabeza y lo dejan inconsciente. Finalmente, se los llevan y Mary se queda con Vicente muerta de miedo.
El toque de Midas.
Bianca está en una sesión de fotos de su nueva colección en un sofisticado estudio en Milán. Francesco llega al estudio y aprueba algunas de las fotos. Luego, Francesco y Bianca recorren las vitrinas de la Via Montenapoleone mientras Francesco le cuenta que conoció a Jonathan y que piensa encargarle dos toneladas de oro, que se lo venden a 700 dólares la onza y que ellos lo podrían vender en 1200 o más si el precio sigue subiendo. Además, le asegura que ella ganaría mucho más con sus joyas comprando a ese precio. A Bianca le encanta la idea, pero Francesco le advierte que tendrán que dar un adelanto en dinero de 10 millones de dólares para poner a andar una mina nueva y que seguro será una cantidad que implica arriesgar su patrimonio, las joyerías y el propio banco, pero que con las utilidades de ese negocio amazónico podrán pagar la deuda de 25 millones que tienen con la mafia. Ya el panorama no parece tan claro para Bianca quien le pregunta a su hermano si confía en los colombianos. Francesco le dice que antes de cerrar cualquier trato enviará a FABRIZIO (50) a Colombia para comprobar in situ lo que Jonathan les ha ofrecido en palabras.
Sandra llega a Medellín, Cecilia y su conductor la reciben en el aeropuerto. Durante el viaje en la camioneta hablan sobre la desafortunada situación de la finca raíz en Panamá. Ya en la fundidora en Medellín los empleados terminan de organizar y pesar los lingotes resultantes del oro que trajeron en el último cargamento. Hildebrando le entregó 80 kilos y al mezclarlos con el oro de menor calidad de otra mina salieron 87 lo cual a agosto de 2008 son más de 3 millones de dólares, lo cuál se produjo en 5 meses. Al otro día Sandra sale en un jet privado de Medellín y aterriza en Panamá en donde la esperan dos hombres de confianza que bajan el oro embalado y con sellos de salida legales. Sandra muestra en la aduana los documentos de la importación, los funcionarios aprueban todo. A la salida la espera un camión de valores, suben el oro y ella los sigue en una camioneta. Llegan a un edificio lujoso, bajan el oro, Sandra lo entrega en la oficina City Gold Panamá. Enseguida envía dos mensajes de texto en donde avisa que el oro fue entregado, uno a su madre y otro a Hildebrando.
Francesco y Massimo se reúnen con los dos hermanos jefes de la mafia. Francesco les anuncia que en dos meses no podrá pagar la deuda de 25 millones de dólares. Los mafiosos hacen cara de que les va a tocar cobrarle con la vida, pero Francesco les asegura que en seis meses les pagará y les sumará un 20% más por la molestia de la espera para un total de 30 millones de dólares. Francesco les cuenta el negocio en el que anda, aunque no revela todavía todos los detalles. Los mafiosos saben que es factible que Sindona pueda pagarles, de manera que aceptan pero le advierten: en el término de seis meses tendrá que pagar los 30 millones de dólares. Ni un día más y ya no habrá más plazos. Para cumplirle a los mafiosos, Francesco depende a su vez de que los colombianos le cumplan y de que el precio del oro siga subiendo, pero como buen apostador que es, decide arriesgar su vida en el trato con los prestamistas.
Dos de los guardaespaldas de Vicente Canchala llegan al calabozo en donde están Pipe y Tavo. Los chicos tiemblan de miedo ante su inminente muerte. Uno de los tipos abre y los saca a la fuerza, para sorpresa de ellos, les dice que se pueden ir y que no vuelvan nunca. Pipe pregunta por Mary, uno de los tipos le dice que le agradezcan a Mary porque ella se sacrificó a cambio de salvarles la vida. Tavo insiste preguntando por el paradero de Mary, uno de los tipos saca su pistola y comienza a dispararles en los pies, los chicos se ven obligados a salir corriendo. Horas después llegan al muelle de El Progreso, en donde se habían encontrado a Walter, el conocido de Tavo. Los chicos saben que debería volver en poco tiempo porque dijo que en dos meses traería otro cargamento de árboles. Para sobrevivir, Pipe y Tavo logran emplearse en los billares en donde los mineros gastan los pocos pesos que ganan, son buenos lugares también para averiguar por Mary, pero pareciera que hubiera desaparecido. Un día, cuando ya ellos habían perdido toda esperanza, aparece Mary caminando por las calles, la poca y sucia ropa que tiene deja ver su mal estado. La chica deambula somnolienta y muy débil. Los chicos cruzan una esquina y se la encuentran, la sorpresa es tal que Mary se quiebra en llanto. Los chicos la abrazan.
Jonathan hace el viaje de Milán a Bogotá y luego sigue hacia Tres Esquinas en avioneta. El joven ve por la ventana la inmensa selva virgen del Amazonas. Después ve un gran parche en el bosque y sabe que se trata de la gran mina de ‘20 de Julio’, el joven observa con orgullo el paisaje arrasado, las grandes extensiones de bosque talado, los pozos inmensos de agua verde mercurial, al menos 20 dragas y 10 retroexcavadoras en plena labor, gente que se ve diminuta trabajando como hormigas y muchos cambuches alrededor. Inmediatamente saca su celular, toma un par de fotos y se las envía a Francesco. Después ve el pequeño pueblo de Tres Esquinas y sonríe. La avioneta aterriza en una pista clandestina en medio del bosque. Jonathan se baja y ahí lo está esperando su padre Hildebrando. Los dos se abrazan felices. Hildebrando le dice que le tiene preparada una cena con fiesta incluida y un par de lindas brasileras para celebrar su grado y su regreso. A Jonathan le llega un mensaje de Francesco: Se ve bien la mina. Fabrizio debe llegar en unos días.
Jonathan le cuenta a su padre los detalles del negocio: Los italianos necesitan oro barato y tienen acceso a mucho dinero. Es un negocio en el que recibirán casi 45 millones de dólares, serán tres entregas, la primera de una tonelada, y luego dos entregas de media tonelada cada una. Los italianos les adelantarán 10 millones de dólares para insumos de la mina. A Hildebrando le parece absurdo y se niega rotundamente argumentando que extraer esa cantidad es imposible y que quiere mantenerse así como está. Además, le advierte a su hijo que ese tipo de ambición es la que lleva a la cárcel o a la tumba. Jonathan le insiste y le muestra su plan de transporte y sus cuentas demostrándole todo el dinero que ganarían. Le dice que un italiano llegará en unos días para verificar la existencia de la mina y la capacidad para cumplir con las dos toneladas, le advierte que si no hacen el negocio los italianos buscarán a otro proveedor y que lo encontrarán fácilmente porque ya hay muchas minas nuevas en el Amazonas. Eso significa que alguien terminará siendo más poderoso que él en la región de Tres Esquinas y lo sacará del negocio. Ante ese argumento Hildebrando le dice que lo pensará. Hildebrando llama a Cecilia, le cuenta el plan que trae Jonathan y le consulta si deben o no entrar en el negocio, la mujer, sabiendo la difícil situación del negocio inmobiliario de Sandra en Panamá, demuestra su interés y le dice que lo acompañará en el gran negocio. Pero Jonathan quiere aprovechar el momento triunfal para sacar del proceso a Cecilia, ella es una intermediaria de la que pueden prescindir en estos momentos y que solo les quita dinero. Jonathan ha contactado en Europa a refinadores venezolanos que suponen un riesgo mayor pero que cobran muchísimo menos que Cecilia. Pero Hildebrando le dice que ha hecho negocios con Cecilia durante diez años y los seguirá haciendo, él es un tipo fiel a ella. Finalmente, Hildebrando acepta y cita a una reunión con Cecilia, con DON MARIO Amaral (60), operador de la mina 20 de Julio y con el famoso paramilitar MELQUIADES Osorio (57).
Hildebrando y Jonathan los reciben. Jonathan les expone el plan. El brasilero Don Mario es el más técnico de todos, es geólogo y sabe mucho de minería, dice que con una gran inversión es posible producir los dos mil kilos en el término indicado, pero primero hay que expandir la mina unas diez veces y para esto les tocará traer urgentemente dinamita y convocar mucha más mano de obra, todo eso necesita plata. ‘Esa plata la hay’, asegura Jonathan. Su euforia es creciente, se siente empoderado. Don Mario habla con Hildebrando aparte y le advierte que expandir la mina significa llegar al límite del resguardo indígena. A Hildebrando eso lo tiene sin cuidado, ‘si esos indios se ponen a joder les manda a Melquiades’. Pero Don Mario le dice que no se trata de eso sino de supersticiones relacionadas con el pensamiento ancestral de los indígenas, según esas tradiciones, el oro no debe extraerse en grandes cantidades, mucho menos si es con el fin de comerciarlo con el hombre blanco, porque se rompe con el equilibrio de la tierra y esto trae enfermedades y guerras. Don Mario asegura que en su país alguna vez invadió terrenos sagrados y comenzaron a ocurrir accidentes inexplicados, él no quiere meterse otra vez en esos problemas. Hildebrando le pregunta qué sugiere entonces y Don Mario le dice que tiene un plan que maximiza el rendimiento y que evita que se metan en los terrenos de los indígenas. Hildebrando no quiere conflictos con Don Mario y respeta esa decisión en principio, pero podrán revisarla si no alcanzan las cantidades previstas.
Fabrizio llega en avioneta a la precaria pista de Tres Esquinas, Jonathan e Hildebrando lo esperan. Después de pasearlo por el pueblo y demostrarle que en realidad mandan en la zona lo llevan en lancha a la mina 20 de julio. Allí los recibe Don Mario, quien le expone muy científicamente el plan de explotación al italiano y le muestra todo el proceso: en ese momento ya hay más de mil personas que están en plena faena. Fabrizio ve cómo las retroexcavadoras mueven tierra y las dragas sacan arena del río, conoce las cernidoras que separan el oro del barro y las piedras trabajando a todo motor y observa cómo el mercurio es regado para separar el oro y después es desechado en piscinas de atractivos pero venenosos colores. Ve también que algunos hombres armados cuidan la zona. Fabrizio parece quedar conforme, advierte que si verifica otros datos dará la órden de que suelten el dinero del adelanto.
Cecilia, que ya ha vuelto a Medellín, recibe la visita sorpresa de Fabrizio. El tipo quiere confirmar que la fundidora de ella existe y que podrá certificar que la gran cantidad de oro que va a salir hacia Italia sea, sobre todo, legal. Cecilia le muestra su lugar, documentos de exportaciones que ha hecho en el pasado y le asegura que lo logrará, aunque se molesta mucho de que la traten como una principiante. En esas también llega Sandra y se conoce con el italiano. Le comenta de sus negocios y le dice que respaldarán el trato con propiedades que ellas tienen en Panamá, Fabrizio cae en cuenta de la joyería de Francesco en ese país y lo llama para decirle que todo está bien y que parte de los 10 millones de adelanto que entregó estarán asegurados con las propiedades de Cecilia y Sandra. Esa noche el italiano es invitado a cenar con ellas y con Ordoñez, el tipo se da cuenta que el negocio está aún más asegurado y al día siguiente vuelve a Milán, no sin antes acopiar todos los datos posibles sobre Cecilia y Sandra. Cecilia llama a Hildebrando y le cuenta sobre la inesperada visita. Hildebrando, muy molesto por lo sucedido, le comenta a Jonathan y le exige que llame a Francesco. Hildebrando le advierte que no debe desconfiar más y que si no le gusta el negocio lo pueden deshacer de inmediato y le devolverá el dinero, pero que no le gusta nada que estén encima de Cecilia y que se decida de una vez, porque él no es ningún novato en el negocio del oro y le advierte que nunca en su vida se ha dejado intimidar por nadie. Francesco lo calma, le pide que comprenda la gran cantidad de dinero que está arriesgando, esas visitas pueden parecer molestas pero gracias a ellas ya van los diez millones de dólares en camino.
Efectivamente el dinero de los italianos comienza a entrar a cientos de cuentas a nombres de mineros que ni sospechan que se está ingresando plata al país con sus números de identificación. Ya con el dinero en mano de los mineros, comienza una gran devastación de la selva para expandir la mina. Se talan cientos de árboles, grandes explosiones de dinamita abren inmensos cráteres, nuevas retroexcavadoras remueven cantidades de tierra y cientos de personas más comienzan a llegar a la 20 de Julio.
Mientras tanto en El Progreso, Mary y Pipe, vencidos y pasando necesidades, deciden devolverse a casa con el dinero ganado en los billares, Tavo no está muy convencido y dice que deben esperar a Walter. Pasan los días y los chicos pierden la esperanza. Por fin van a salir hacia su pueblo, pero Walter llega de nuevo en el gran planchón repleto de árboles y Tavo celebra su arribo. Walter les cuenta que hay una mina río abajo, todavía más adentro en la Amazonía, que se llama 20 de Julio y que están buscando gente joven y fuerte porque corre el chisme de que va a ser la más grande de toda la historia en la región. Walter les cuenta que en unos días vendrá alguien a escoger a los mejores para llevarlos a esa tierra en las fronteras del Perú, Brasil y Colombia. Mary, Tavo y Pipe vuelven a ilusionarse, si se van a la gran mina tendrán la oportunidad de lograr su sueño. La aventura en que se meterán los reconforta, pero saben que apuestan la vida por cumplir el sueño de llenarse de oro y se prometen defenderse hasta la muerte. Por fin llega el día del zarpe de Walter, quien le advierte a Tavo que dicen que el temido Melquiades está merodeando siempre por los alrededores de la mina 20 de julio. Lejos de acobardarse por la presencia del asesino en la zona de Tres Esquinas, ese dato parece impulsar todavía más a Tavo hacia ese mundo salvaje.
La gran herida en el pulmón de La Tierra.
Mary, Pipe y Tavo viajan en un planchón por el inmenso río en medio de una exuberante selva hacia la 20 de Julio. La embarcación avanza muy lentamente, más de doscientas personas, entre adultos, jóvenes, y algunos niños, viajan con ellos. Canecas de mercurio, químicos y gasolina van también a bordo. Tavo le pregunta a Mary qué le pasó durante los días que pasaron antes de volverse a encontrar. Mary le dice que nunca le contará y que no vuelva a pensar en eso, lo único que tiene claro es que no pueden llegar a la 20 de Julio a seguir siendo los mineros rasos que fueron en la mina de El Milagro porque eso significaría volver a vivir como esclavos. Definitivamente robar pequeñas cantidades de oro no es ahora una opción para salir adelante. Tienen que aprovechar sus habilidades para diferenciarse del resto, ella es buena con las matemáticas y puede ofrecerse a los dueños de la mina para pesar el oro, Pipe tiene experiencia con el mercurio y podría trabajar con los que separan el metal en las etapas finales de la extracción. La labor de Tavo será más arriesgada, tiene que usar su conocimiento de las armas para ingresar a la guardia paramilitar de la mina, no pueden volver a meterse en líos sin que uno de ellos tenga una poderosa defensa a la mano.
El planchón llega de noche al muelle que sirve de entrada a la 20 de Julio. Mary, Pipe y Tavo caminan por un sendero acompañados de la cantidad de personas que venían en el planchón. Escondidos en la selva, algunos centinelas indígenas vigilan la llegada del personal sin que se den cuenta, Pipe sí los ve pero no dice nada. Después de un buen trecho caminando comienzan a ver un resplandor casi sobrenatural por encima de las copas de los árboles. A medida que avanzan descubren que proviene de un gran chorro de luz que sale del suelo y va hacia el cielo. Se acercan y encuentran la inmensa mina a cielo abierto, que muestra un gran espectáculo que los deslumbra, cerca de mil personas y abundante maquinaria trabajan de noche iluminada por potentes reflectores. Los tres chicos miran con perplejidad.
HONORIO Kuyujani (70), quién es el Taita y jefe del resguardo indígena que colinda con la mina, ha comprobado que la expansión de la 20 de Julio está envenenando aún más el río pues hay algunos habitantes de la aldea que comienzan a sufrir los síntomas del azogue: encías sangrantes, sabor metálico en la boca, confusión general. Honorio concreta una reunión con Don Mario y en ella le advierte que demandará ante las autoridades la invasión de su territorio y que si no intervienen, la comunidad indígena defenderá su resguardo usando todos los medios a su alcance. Don Mario le demuestra con mapas a Honorio que no están invadiendo su territorio. Él jamás lo haría. Pero El Taita le dice que la destrucción y el mercurio no conocen de mapas y que comenzará a comunicarse con los medios para que la actividad minera se detenga. Don Mario le avisa a Hildebrando del reclamo de Honorio. Hildebrando a su vez convoca a Cecilia y a Melquiades y les cuenta lo sucedido con los indígenas. Los tres deciden que nada puede detener el negocio. Melquiades desplaza parte de sus tropas de paramilitares a la zona para ‘pacificar’ a los indígenas y Cecilia habla con el general amigo y con el viceministro de medio ambiente y los soborna para que las denuncias de los indígenas no encuentren eco en la opinión pública. A pesar de la hostilidad de los mineros hacia su tribu, BAUDILIA (16), nieta de Honorio, siente una curiosidad por el mundo exterior, comienza a escaparse del resguardo y finalmente se va a trabajar en la mina con tal de conocer otro modo de vida y de ganar algún dinero.
Los días transcurren en la 20 de Julio y Mary, Pipe y Tavo comienzan a lograr sus objetivos. Mary irrumpe en la oficina de Don Mario para contar de sus habilidades con los números. Don Mario, atraído en partes iguales por la inteligencia, la actitud y la belleza de Mary, la contrata para que trabaje en la oficina en donde se pesa el oro y se hacen las cuentas. Además, Mary se distrae desplumando a los mineros que osan desafiarla en el dominó, juego que aprendió a dominar con su papá. El trabajo de Pipe con el mercurio es menos duro que el de la mina, pero el contacto con el metal pesado supone un envenenamiento progresivo y comienza a sufrir de alucinaciones y temblores, una de sus visiones recurrentes es que Mary corre horribles peligros en la selva y que él, a pesar de sus esfuerzos, nunca logra salvarla. Mientras tanto, Tavo, se convierte gracias a su fortaleza física y conocimiento de las armas, en el hombre de confianza de Pedro TUMAY, el cruel paramilitar peruano que dirige la guardia armada de la 20 de Julio. Tavo no se conforma con ser un simple vigilante, sabe que cada vez que alguno de los duros como Jonathan, Hildebrando o Cecilia visitan la mina, son escoltados por los mejores hombres de Tumay, de manera que a punta de mostrar rudeza con los mineros se gana la confianza de su jefe para estar en este grupo élite. Jonathan de inmediato se fija en este nuevo guardia, joven, atlético y fuerte que lleva con elegancia su fusil terciado y su pistola al cinto. Además, estar en ese primer anillo de seguridad pone a Tavo en contacto con una información muy importante pues Pedro Tumay le reporta diariamente toda la actividad de la mina a su paramilitar superior, Tavo reconoce perfectamente la voz al otro lado del radioteléfono, se trata del famoso Melquiades.
El descontento entre los mineros por las difíciles condiciones de trabajo es creciente y Don Mario decide darles un poco de pan y circo para que no se baje la eficiencia de la operación. Les regala trago y comida y organiza un torneo de dominó en el que él es activo participante. A la final llegan Don Mario y Mary y todos están pendientes del resultado del duelo entre el poderoso y la jovencita. La partida también es presenciada por Cecilia, que para entonces ha ido a la mina por las primeras remesas de oro que lleva a refinar a Medellín. Mary tiene a Don Mario contra las cuerdas, pero sabe que si le gana podría herir su orgullo de macho y de jefe y ‘comete un error’ que le cuesta la partida. Cecilia, que presencia el juego detrás de Mary, sabe que la chica lo dejó ganar y nace entre ellas una complicidad instantánea.
Don Mario, cada vez más fascinado con Mary, la asciende a tesorera de la mina. De esta manera, Mary se entera de datos personales de don Mario, de su profundo conocimiento de la ciencia, de su personalidad llena de cábalas y agüeros, de su inseparable cadena de oro. Pero también se entera de intimidades de la mina y de cuánto se ha extraído de la 20 de Julio. Es evidente que el negocio que se maneja ahí es más grande de lo normal. Poco a poco se va dando cuenta de que los clientes finales del oro son unos italianos que tienen un banco. La chica le plantea a Tavo que esa puede ser su gran oportunidad de robar oro, pero en cantidades verdaderamente importantes. A Tavo le parece una locura, ¿Cómo podrían robar cientos de kilos de oro en una región aislada y controlada por paramilitares? Mary lo alienta a pensar en grande, con inteligencia y astucia lo pueden lograr porque nadie piensa que eso puede pasar, el transporte de oro debe tener un punto débil, los sorprenderían a todos. Tavo se monta al plan y propone dejar por fuera del mismo a Pipe, quien cada día se intoxica más con el mercurio y a veces dice incoherencias y podría cometer una imprudencia. Mary está de acuerdo, pero no porque Pipe le parezca un riesgo sino porque lo quiere proteger.
Pipe comienza a sentir que sus dos amigos le ocultan algo porque siempre que llega al cambuche que comparten los tres, Mary y Tavo evidentemente cambian el tema de conversación. Pipe cree que algo romántico está pasando entre esos dos y por los celos que siente se aísla de sus amigos. Pipe conoce a Baudilia y de inmediato siente una conexión con la chica indígena, la siente más vulnerable que todos ahí y la defiende de otro minero más ‘azogado’ que él y a quien todos conocen como FREDDY Mercury (35). En sus alucinaciones, Freddy acusa a Baudilia de ser una espía de los indígenas. Pipe siente mucha curiosidad por la vida de Baudilia y le pide que lo lleve a la aldea indígena. Baudilia accede porque confía en Pipe y le presenta a su abulo Honorio. El Taita acoge al chico con especial cuidado porque se da cuenta de sus temblores y alucinaciones típicas del envenenamiento gradual con mercurio. Honorio sabe que eso es lo que le espera en el futuro a la gente de su tribu y siente que es la hora de hacer algo contra los invasores.
Los hombres de la tribu, unos treinta, dirigidos por Honorio, llegan a la franja en donde la mina ha invadido su resguardo y se plantan con lanzas, arcos y flechas, para detener la explotación y destrucción de su territorio. Tumay les propone a sus jefes aniquilarlos de una vez para bajarles los humos. Pero los dueños de la mina saben que una confrontación no es conveniente. Por eso, Hildebrando, Jonathan y Don Mario llegan para negociar con los indígenas pero exigen una muestra de buena voluntad. Honorio aparentemente acepta y los recibe con pescado recién cocinado que los visitantes reciben y comen gustosamente. Jonathan les ofrece mucho dinero en efectivo y en abastecimientos. Le explican a Honorio, mientras Baudilia y Pipe observan, de qué forma el negocio del oro podría ser beneficioso para todos. Enseguida el Taita da una orden y llegan algunas mujeres y un par de niños con lo que parecen ofrendas pero que resultan ser una gran cantidad de peces podridos y abiertos que muestran el mercurio en su sistema digestivo y en sus branquias, de los mismos que los jefes mineros acaban de comer con gran apetito. Honorio da la orden y la guardia se retira sin recibir el dinero ofrecido. Los visitantes intentan en vano vomitar lo que ya se comieron. Se sienten humillados y engañados por los indígenas.
Pasan los días y la contaminación y deforestación de la selva continúan, pero las cantidades de oro esperadas no se logran explotar. Don Mario cita a todos los mineros, les propone doblar sus turnos y les ofrece el doble del salario, los mineros aceptan. Pipe le cuenta a Mary y a Tavo acerca de la difícil situación de los indígenas y dice que el futuro de la mina es incierto. Mary deduce que tienen que investigar sobre el mecanismo de salida del metal de la selva lo antes posible. La chica, aprovechando el dominó y el interés que Don Mario tiene por ella, utiliza sus habilidades para acercarse al tipo y sacarle todavía más información. Mary también le pide a Tavo que interactúe más con Jonathan porque él es el principal eslabón del negocio y además tiene una debilidad que Tavo no ha advertido; ella está segura que el joven es gay y que Tavo le atrae. Mary lo molesta diciéndole que de pronto en esa misión descubre su verdadera sexualidad, Tavo reacciona mal y le asegura que nunca será gay y que si quiere se lo podría demostrar porque ganas no le faltan con ella. Ella lo toma como un cumplido, pero le deja claro que son solo amigos. Por fin Tavo se resigna a acercarse un poco a Jonathan con tal de cumplir con lo que están planeando.
Jonathan y Tavo se ven un par de veces en la improvisada taberna de la mina y el chico se entera de las dificultades en las que se encuentra la operación. Los dos crean una cierta amistad y tal como lo había anticipado Mary, Jonathan comienza a enamorarse de ese joven minero. Pipe visita de vez en cuando la aldea y va descubriendo algunos de los saberes y misterios del Taita, pero se le hace extraño que Baudilia, con la que ya ha compartido un par de besos y caricias, insista en seguir trabajando en la mina con tanta ambición, a pesar de que su abuelo le viva recalcando que no lo debe hacer. Honorio se encarga de aliviar el envenenamiento del chico, el cuerpo y su salud mejoran a partir de curaciones con plantas y rituales. Pipe y Baudilia vuelven a la mina. Mary, al darse cuenta de la cercanía de Pipe con la indígena, confirma sus celos e intenta ahuyentarla sin que se le noten sus sentimientos. Mary aprovecha su posición de tesorera y le dice a Baudilia que en la lista en donde Don Mario revisa el rendimiento mensual de cada minero, ella aparece en rojo porque no ha entregado lo esperado y que el hombre sospecha que ella lo puede estar robando. Mary le advierte a Baudilia que si no se va inmediatamente habrá fatales consecuencias para ella. Baudilia se intimida un poco y decide volver a la aldea. Baudilia le cuenta a Pipe que se irá por unas semanas pero no le dice el porqué.
Al fin, y sin haber afectado mucho el resguardo indígena, Don Mario y sus mineros encuentran una veta inmensa que les promete cumplir al menos con la primera entrega, una tonelada de oro que será extraída durante 3 meses. La gran operación de explotación comienza.
Encantado de conocerte.
Durante los primeros meses la mina anda a todo motor y el oro se extrae en muy buenas cantidades. Hildebrando, a diferencia de su hijo Jonathan, es más cauto y observa lo que está pasando con alguna incertidumbre y precaución pues tanto dinero ha puesto a Tres Esquinas en el mapa. Los mineros gastan con derroche todo su salario en el pueblo, llega más gente y más abastecimientos, algunos lujos como nuevos celulares o armas se venden a precios increíbles, las latas de atún y los pañales ya cuestan el doble. Pedro Tumay ha perdido el control de algunos de sus hombres pues algunos paramilitares armados transitan las calles del pueblo con toda confianza y algunas riñas han terminado a bala. Nuevas y más lindas prostitutas han llegado, el whisky y la cerveza extranjera se venden sin queja por los altos precios.
Jonathan llama a Francesco para tenerlo al tanto de los buenos resultados en la mina. Francesco le dice que necesita una muestra de la calidad del oro, Jonathan queda de enviarle 50 kilos. Tavo escucha a Jonathan y a Hildebrando hablando sobre el pedido de Francesco y también sobre la ruta en que debe ser enviado el pedido. Jonathan dice que no hay necesidad de que ese primer oro pase por la refinería de Cecilia y que él mismo llevará la muestra hasta Panamá, Hildebrando está de acuerdo pero le pone la condición de que debe ir acompañado por alguien de seguridad. Tavo le cuenta todo a Mary y la chica le dice que él tiene que subirse en ese viaje a como dé lugar y para eso debe ser más audaz en sus acercamientos a Jonathan así como ella lo ha hecho con Don Mario. Le cuenta que no solo se emborracha con el brasilero sino que incluso se ha sacrificado en contra de su voluntad y ha tenido que dormir con el tipo, pero le asegura que no han tenido relaciones y que nunca las tendría. Además le recuerda que lo hace con tal de cumplir con los planes y que pase lo que pase por nada del mundo se pueden apartar de sus objetivos. Tavo acepta a regañadientes con tal de no desperdiciar la oportunidad de estar en el viaje y en algún momento cruza un par de miradas sonriéndole a Jonathan. Pero este no responde y no se ve interesado en el joven armado. Tavo se siente pésimo por haberse traicionado como varón y encima haber fracasado. Pero un par de días después, Jonathan le dice a Tavo que le tiene una sorpresa y le pide que lo visite en la noche. Jonathan le entrega un celular nuevo con roaming internacional, un pasaporte a su nombre y también algo de dinero para los viáticos del viaje. ¡Se irán los dos a Panamá! Aunque Tavo es consciente de las intenciones de Jonathan, se deslumbra con el regalo y se ilusiona con la idea de viajar a otro país.
Jonathan y Tavo viajan a Panamá con los 50 kilos de oro. Tavo toma fotos y registra muy bien cada etapa del viaje y de la operación. Salen de Tres Esquinas en avioneta y aterrizan en territorio panameño en un pequeño aeropuerto llamado Ustupu-Ogobsucum desde donde viajan por carretera hasta Ciudad de Panamá. Ahí los recibe un capitán de la policía panameña en un hotel, Jonathan le entrega el oro y una alta suma de dinero por sus servicios. Jonathan le dice a Tavo que se quedarán unos días en la ciudad esperando la confirmación de la entrega del metal en Italia. Jonathan invita a Tavo a disfrutar de los grandes placeres del mundo que no ha conocido y le promete muchos más. Lo hospeda en los mejores hoteles, lo lleva en yate a paradisiacas islas y le ofrece los mejores tragos. Tavo se deslumbra por un mundo no imaginado y disfruta de los lujos y las comodidades. Aunque es evidente que Jonathan sí quiere algo más, como le había advertido Mary, Tavo, traicionando su machismo y con ayuda de mucho licor, no rechaza algunos besos y caricias de Jonathan para no comprometer el plan, pero la situación no pasa a mayores. El chico le envía mensajes a Mary confirmando que ya conoció las rutas y los modos para sacar el oro del Amazonas y le dice que también tiene mucha más información acerca del negocio y las operaciones con los italianos.
En ausencia de Tavo y de Baudilia, Mary y Pipe retoman su amistad en la 20 de Julio. Pipe le comenta que cree que siente algo más que amistad por Baudilia. Le confiesa que con ella ha accedido a nuevas experiencias y que le interesa conocer más de la aldea y de su gente. Los temblores en sus manos han disminuido un poco y para curarse del todo quiere regresar por algunas semanas a la aldea, tal como se lo prometió a Baudilia. Mary cae en cuenta de que Baudilia le podría contar lo sucedido entre las dos y le advierte que la indígena no es una chica en la que pueda confiar, es rara, ha visto ciertos comportamientos en ella que no le crean buena espina. Pipe le pide explicaciones porque va para la aldea y quiere confrontarla. Mary trata de detenerlo, le recuerda que él no pertenece a esa aldea sino al grupo de los tres amigos. Pipe le dice que ese grupo se volvió de dos y le pregunta si algo más está pasando entre ella y Tavo. Mary le aclara que sí está pasando algo, pero no tienen ningún romance, lo que pasa es que planeando algo muy grande y que por encima de todo está la lealtad entre los tres y le asegura que nunca lo podría traicionar y mucho menos alejarse de él. Mary le explica los planes y la idea de dar un golpe y robarse una buena cantidad del oro para por fin largarse y vivir una vida mejor. Pipe le cree y se tranquiliza, no solo por saber que Mary no está con Tavo sino también porque la vida les puede cambiar, pero Mary le advierte que eso depende de él, porque si se va definitivamente para la aldea o si hace algo que dañe los planes todo se puede derrumbar. Pipe acepta quedarse y los dos duermen abrazados. Baudilia se queda decepcionada esperando a Pipe en la aldea.
En Arezzo, Francesco refina la muestra de oro y confirma que es de gran calidad. Francesco se lo lleva a su hermana Bianca a manera de agradecimiento por haberlo apoyado en la aventura. Francesco quiere que esos 50 kilos de oro amazónico sea la materia prima para su nueva colección. Además, Francesco le encarga que diseñe un anillo con un diseño especial, se queda con el original y manda unas réplicas del mismo como muestra de buena voluntad a los mafiosos prestamistas. Francesco llama a Jonathan, le confirma que recibió el oro y le agradece, pero le recuerda la fecha cercana del cumplimiento acordado para la entrega de la primera tonelada. Jonathan le cuenta a Hildebrando, el padre le exige que vuelva inmediatamente. El apurado regreso frustra el intento de seducción de Jonathan a Tavo.
Tavo vuelve a la mina con Jonathan, luce pintas diferentes, todas compradas por Jonathan. El chico le cuenta a Mary y a Pipe todo lo que descubrió acerca de los puntos débiles en el recorrido del oro. Indudablemente el cargamento es muy vulnerable en las pistas de aterrizaje. La energía del grupo es muy alta para esos días, sienten que lograrán su cometido, hasta que Tavo tiene un encuentro que lo impacta. Ve a su jefe Pedro Tumay departiendo con el temido Melquiades quien llega la mina a pasar revista. El chico tiembla de miedo y rabia al ver a Melquiades desde lejos. Tumay se da cuenta de que Tavo los mira con interés y lo llama para que conozca al jefe de jefes. Tavo no puede negarse y se acerca disimulando el miedo. Tumay lo presenta como uno de sus mejores hombres. Melquiades lo mira de arriba a abajo como escaneándolo, finalmente le estrecha la mano, le dice que tiene buen ojo para la gente y le asegura a Tavo que hará historia en la organización. Melquiades dice que debe ir a otra mina en Perú en donde hay problemas serios de seguridad pero promete un pronto regreso.
La gran fiesta del oro.
En la aldea Baudilia está muy baja de ánimo, no sabe bien si su tristeza es culpa del mercurio o del olvido de Pipe. El abuelo Honorio la saca de la duda: ella no está azogada, sus problemas tienen que ver con Pipe, ese chico blanco que puede ser buena persona pero no es para ella, eso va contra la tradición. Entonces Baudilia se pone más rebelde, regresa a la mina y dice que no volverá a la aldea. Para Baudilia el trabajo como buscadora de oro es su única oportunidad para tener un futuro diferente al que está condenada por pertenecer a la tribu, ella no quiere ser otra indígena que tiene que casarse con uno de su estirpe con el único objetivo de tener hijos y garantizar la subsistencia de una tribu que no tiene ningún futuro. Honorio le dice que esa falta de futuro es precisamente porque el hombre blanco destruye la selva, su hogar. Baudilia le responde airadamente, ¿no será que el mundo cambió hace tiempo y que lo que él está provocando con su eterna resistencia es que los maten a todos? Honorio se siente profundamente decepcionado, no puede ser que su nieta diga eso después de haber visto todos sus años de lucha. Baudilia regresa a la mina, pero no le dirige la palabra a Pipe, a quien considera un traidor.
El cargamento de 950 kilos que completa la primera tonelada está listo. Fabrizio y Francesco llegan a Tres Esquinas para la feliz ocasión, aterrizan en la pista clandestina y ahí los reciben Hildebrando, Jonathan y Tavo. Francesco y Fabrizio están satisfechos con el cargamento, pero se preocupan porque la mina no tenga las reservas necesarias para cumplir con el resto del pedido. Hildebrando les muestra sus planes de expansión hasta las fronteras del resguardo y la aldea y les asegura que en ese sitio hay mucho más de una tonelada, los italianos le creen. Hildebrando organiza una gran fiesta en medio de la mina para festejar el momento y bajar la tensión con los italianos. La fecha se presta porque es la celebración de la virgen de los mineros y todos los trabajadores están contentos y dispuestos a derrochar en grande. Melquiades también está en la mina para el festejo y junto con Hildebrando planean ofrecerle una mujer a Francesco. Para eso han escogido a Baudilia quien no tiene ni idea de que será ‘la virgen del oro’. Baudilia es drogada y la chica es bañada en polvo de oro y luego, semidesnuda, exhibida ante los muchos mineros que se emborrachan y gozan. Mary está con Pipe, los dos beben licor mientras observan el espectáculo alucinados, pero sin celebrar. Pipe sufre viendo a Baudilia exhibida ante los muchos mineros que gritan y bailan desaforados, todo es una gran procesión de antorchas que pasea a la chica indígena encima de unas tablas cargadas al hombro por mineros pintados de negro. Hildebrando bebe y se abraza con Francesco por el gran logro, Hildebrando le dice que la virgen del oro es una ofrenda para el visitante de honor y que cuando él quiera lo llevará con ella y probará indígena. Francesco le agradece pues tanta exuberancia de Baudilia lo tiene loco. La fiesta es una locura y la cocaína, el licor y las muchas antorchas crean un ambiente dantesco y desbordado en medio de la selva.
Mary le advierte a Pipe que no puede hacer nada por Baudilia porque los pondría en peligro a los tres. Los dos se van de la celebración en búsqueda de Tavo. Después de recorrer la mina lo descubren en el comedor totalmente borracho y limpiando obsesivamente su fusil y su pistola. Los chicos le preguntan qué hace y Tavo les responde que no sabe con cuál de los dos va a matar ese día a alguien. Mary y Pipe no entienden nada, eso no tiene nada que ver con el plan que diseñaron, si él asesina a Melquiades todo se irá al traste. Entonces Tavo les cuenta su secreto: su objetivo principal desde niño y por lo cual decidió hace meses irse de su región en ese viaje incierto no era para enriquecerse con oro, la verdad es que su plan era encontrar a su tío, el mismo que asesinó a sus padres. Ese tío es Melquiades, el jefe de los paramilitares. Mary y Pipe no lo pueden creer y le reclaman por haberlos metido en esa terrible odisea que están viviendo. Mary le dice que no lo dejará cometer semejante locura. Tavo responde diciendo que nadie lo parará y que así tenga que pasar por encima de ellos cumplirá con su venganza. Mary se interpone en su camino y Tavo le apunta con la pistola. Pipe reacciona y golpea a Tavo, los dos entran en una pelea de golpes y mordiscos. Pipe logra raparle la pistola a Tavo, pero Tavo se aviva y le apunta con el fusil. Los dos se amenazan mutuamente, pistola contra fusil, Mary queda en medio. Repentinamente, Pipe aprovecha para huir con la pistola y sale corriendo. Tavo y Mary discuten intensamente y Tavo, sin quererlo, golpea a Mary tirándola al piso. El chico se da cuenta de lo que acaba de hacer y se calma, la levanta y le pide disculpas. La chica le insiste en que debe calmarse, le ofrece un trago más y los dos toman grandes sorbos, la chica le dice que lo mejor es emborracharse y dormir, al día siguiente mirarán qué hacer con lo de Melquiades.
La delirante fiesta continúa y Pipe deambula por la mina con la pistola escondida. Ya no cree en la agenda común de los amigos, ahí cada uno está haciendo lo que le plazca y él no seguirá indolente ante el sufrimiento de Baudilia. Después de preguntar sobre su paradero, se entera de que la indígena no solo era parte de una exhibición sino que es una ofrenda exótica para el italiano. Finalmente la encuentra; la tienen encerrada en un cambuche custodiado por un joven armado. Pipe se le acerca al joven y le dice que él es el relevo, le muestra la pistola y le dice que vaya a disfrutar de la fiesta, el joven acepta y se va. Pipe se asoma, ve a Baudilia indefensa, todavía muy aturdida y a Francesco que se va acostando al lado de la chica con muchas ganas de gozar de su regalo. Pipe entra con el arma en la mano dispuesto a llevarse a Baudilia. Pero Francesco, un mafioso italiano acostumbrado a las grandes ligas, se ríe del muchacho de la selva y lo reta, inmediatamente aprovecha para abalanzarse sobre el chico. La batalla física es tremenda, pero es definida por Baudilia quien reuniendo todas sus fuerzas, le pega con la cacha del arma que había rodado por ahí. Francesco queda semi inconsciente. Baudilia y Pipe huyen del lugar.
El italiano sale del cambuche buscándolos sin encontrarlos y pide ayuda para perseguirlos, pero ya nadie le para bolas porque la fiesta es un delirio y todos cantan y bailan en una danza caótica: Hildebrando dispara tiros al aire, Jonathan seduce a un minero detrás de un cambuche y Don Mario mira el espectáculo con dos jovencitas en sus piernas. Melquiades, que no se ha tomado un trago, forma a sus hombres y desaparece entre la selva.
Ya medio borrachos, y acostados en el cambuche, Tavo le cuenta a Mary más detalles de su pasado con Melquiades. El paramilitar mató a sus padres delante de él cuando solamente tenía 8 años, la chica se conmueve por el terrible relato y comprende la situación de Tavo, pero le insiste en que no cobre venganza aún y le promete que ella se pensará una estrategia para que cumpla con su vendetta y para que además puedan robarse el oro que han planeado. Mary lo acaricia y con tal de calmarlo, lo sigue acariciando y lo tranquiliza diciéndole que ella sabe que él es un hombre y que la disculpe por insistir que entre Jonathan y él podía pasar algo. Ella está segura de que él no es ningun marica porque lo ha visto mirándola a ella y a otras mujeres con ganas… y de manera muy diferente a la que la mira Pipe. Tavo le dice que esas cosas no se dicen así impunemente, que él es un varón y que en ese momento se lo puede demostrar aunque esté borracho. La chica lo besa, y los dos ya muy borrachos se acarician y terminan haciendo el amor.
Por orgullo, Francesco decide no contarle a Hildebrando que fue humillado y le da las gracias por la ofrenda y por el cumplimiento con lo pactado. El cargamento con los 950 kilos de oro sale de la mina por la vía del río y luego es embarcado en avioneta en la pista de Tres Esquinas, todo el trayecto va custodiado por Jonathan, Fabrizio y Francesco. Llegan a Medellín de noche y ahí los recibe Cecilia con el general Ordoñez. Transportan el oro hasta la fundidora y comienza el trabajo de refinar el oro, pero además Cecilia debe legalizar el material, lo cual le llevará unos días. Francesco y Fabrizio deciden quedarse para custodiar su mercancía. Cecilia le paga una buena cantidad de dinero al general del ejército amigo suyo y al secretario de ambiente de la nación a cambio de datos y firmas de mineros artesanales vivos o muertos y también de empresas con permiso de extracción para poder legalizar el oro y poderlo sacar del país sin problema. Después de falsificar y alterar muchos documentos logra legalizar el oro y el cargamento sale hacia Panamá en un jet privado. Jonathan, Fabrizio y Francesco llegan con el cargamento al aeropuerto Tocumen, los recibe Sandra asegurándose de que todo esté en regla. Pasan por aduanas y autoridades y dejan algún soborno. Finalmente el jet sale hacia Milán. Sandra le avisa a su madre y a Hildebrando que el cargamento ya salió para Italia con Francesco y Fabrizio.
En Italia, Francesco ve que sus cuentas son apretadas. Tiene en su poder 950 kilos de oro, unas 30.500 onzas troy. El precio del oro ha subido tal como lo anticipaba Jonathan, pero no tanto, la onza está a un poco más de 1.400 dólares. Francesco negocia el oro en el London Bullion Market Association por 43 millones de dólares. Sabe que le tiene que pagar a Hildebrando el valor pactado de 700 dólares la onza, un total de 22,5 millones de dólares a los que les descuenta por derecha los 10 millones del anticipo. Paga a su vez los préstamos bancarios por esos 10 millones y se queda con un saldo de un poco más de 20.5 millones de dólares. Francesco destina medio millón de dólares para renovar su lujoso coche y su guardarropa y se va donde los mafiosos a entregar los 20 millones restantes. Los criminales se ven contentos por el avance del negocio pero dejan claro que eso no significa que le extenderán un solo día el pago de los 10 millones restantes. Bianca le hace ver a Francesco que está jugando con candela, que ha tenido suerte pero que ahora su vida depende del rendimiento de unos cuasi esclavos en el Amazonas. Pero Francesco la calma, todo saldrá bien, espera una tonelada más en unos meses y con eso se recuperarán del todo y les quedará mucho dinero, así que no es el momento de ser temerosos sino audaces. Le da una nueva idea: un gran desfile de sus joyas de oro por lo más alto en la feria de moda de Milán.
Semanas después de su noche con Tavo, y a pesar de que no tiene contacto directo con el mercurio, Mary piensa que está ‘azogada’ porque últimamente ha venido sintiéndose muy cansada y mareada. Pronto descubre que su malestar no es a causa del metal pesado sino de la gravidez, pero por ahora no le cuenta a nadie de su embarazo y viste camisetas largas y anchas.
La venganza es un plato que se sirve frío.
Pipe visita la aldea con frecuencia para ver a Baudilia y también porque se siente bien allí. La admiración de Pipe por Honorio es mayor y cada día cree más en la sabiduría del Taita, lo que hace que la misma Baudilia vuelva a tener respeto en las creencias de su abuelo. Tavo sube varios rangos dentro de la organización paramilitar, no solo apalancado por el favoritismo de Jonathan, cosa que no le gusta para nada a Pedro Tumay, sino porque es un tipo que se hace querer dentro de la tropa. El gran problema de Tavo es que ahora Jonathan le está pidiendo mucho más que besos. Tavo siente que el tema está yendo muy lejos y que si Jonathan se sobrepasa él sería capaz de matar ‘al marica ese’. Mary le pide que se calme, sabe que su carácter explosivo va a hacer que algún día le dispare a alguien.
Las oportunidades de matar a Melquiades son más frecuentes para Tavo porque conforme se acercan las entregas, el jefe paramilitar visita cada vez más la mina. Ahora lo hace para intervenir en una disputa entre Hildebrando y Don Mario, quienes discuten fuertemente acerca de invadir por completo el resguardo y la aldea, pues el plazo para la segunda entrega se aproxima y solo han podido extraer 200 de los 500 kilos prometidos. Don Mario sabe en el fondo que esa es la solución para cumplir el plazo pero se niega de nuevo argumentando sus supersticiones basadas en la experiencia: cada vez que buscó oro bajo una aldea indígena comenzaron a sucederse desgracias que no tenían explicación. Don Mario asegura que rebuscando en los lodos ya explotados podrían llegar rápidamente a la media tonelada. Hildebrando le dice que sus agüeros le importan un carajo, se aproxima el día en el que invadirán la aldea con o sin su permiso. Melquiades se pone a la orden, si hay que espantar indígenas lo hará con gusto, él no tiene ningún aguero con respecto a los nativos. Don Mario no puede creer que hablen tan irresponsablemente, si matan indígenas quedarán malditos y además la masacre podría llamar la atención de las autoridades. Hildebrando está hasta la coronilla y la discusión con Don Mario termina a los puños. El brasilero logra darle duro golpe a Hildebrando tumbándolo al piso, pero Melquiades interviene y detiene la agresión. Melquiades le cuenta a sus hombres sobre la tensión existente y Tavo a su vez le cuenta a Mary. Mary cae en cuenta de que esa disputa en la mina es buena para sus planes porque si Tavo mata a Melquiades y de alguna forma logran adjudicarle la culpa a Don Mario, Hildebrando no dudará en matarlo, ahí se cerrará el círculo de la venganza sin que nadie sospeche de ellos.
Hildebrando decide enviar los 200 kilos de oro acopiados a Medellín para ir refinando la segunda entrega. Cecilia llega a Tres Esquinas con su contador de confianza a recogerlos. Jonathan se entera, pero disimula su disgusto hacia ella atendiéndola y tratándola como su gran amiga. Hildebrando y Cecilia pasan una noche de amor y Jonathan se da cuenta de que su padre y la fundidora vienen siendo amantes desde hace tiempo. Jonathan le reclama a Hildebrando, ahora tiene sentido que Cecilia siempre vaya en todos los negocios. Tavo, que está de guardia, escucha lo que pasa. Para Jonathan ese porcentaje de intermediación es una especie de auxilio para su moza. Cecilia llega en ese momento y alcanza a escuchar la última frase sin que la vean. Hildebrando le advierte a su hijo que no se meta en su vida y que no lo joda más, porque además ha pensado en casarse con Cecilia, así que no le podrá seguir diciendo despectivamente que es una moza.
En la noche, Tavo le cuenta a Mary lo que escuchó, la chica sale en busca de Cecilia y la encuentra tomándose unos tragos. Cecilia la invita y brindan mientras comienzan a contarse sus vidas. Cecilia desarrolla una gran empatía con lo que le cuenta Mary acerca de que no conoció a su madre ni a su padre y cómo le ha tocado hacer de todo para sobrevivir. Terminan riendo y hablando de hombres, se dan sus teléfonos y Cecilia le ofrece que cuente con ella para lo que necesite, Mary le dice que será sus ojos y sus oídos en la mina, pero que su voluntad es escalar en el negocio con el objetivo de salir de la mina y poder algún día vivir en una gran ciudad. Cecilia se conmueve con ella y la invita a Medellín a llevar los 200 kilos de oro. Mary acepta complacida y realmente emocionada. En Medellín, Mary conoce la fundidora y observa cada detalle del proceso con atención. Después, Cecilia la lleva a comprar ropa, a hacerse un corte de pelo y a comer delicioso, la chica observa la ciudad y goza de sus placeres obnubilada por algo que nunca pensó llegar a ver. Pero, el comportamiento de Mary al comprar ropa y al no querer comer ciertas cosas, hacen que Cecilia sospeche que la chica esté embarazada, sin embargo no se lo comenta.
Jonathan no está dispuesto a compartir su herencia con la amante de su padre. Sin que nadie lo sepa ha contratado diez sicarios en Medellín para que asalten la fundidora de Cecilia en una acción armada y así poder desacreditarla. Jonathan lo dirige todo desde Tres Esquinas. Tavo escucha algunos detalles de lo que se mueve en Medellín y por las conversaciones segmentadas que alcanza a oír concluye que algo se está tramando en contra de Cecilia y le advierte a Mary que se cuide. La advertencia llega justo antes del asalto y Mary se pone en un estado de nervios que preocupa a Cecilia. Mary le dice que cree que se le subió la presión y Cecilia quiere llevarla a una clínica pero justo ahí los hombres armados irrumpen en la fundidora y ante la resistencia de un par de guardias los tipos abren fuego y en el cruce de disparos muere su contador a manos de Brayan Galeano (25), el sicario a cargo del asalto, finalmente se llevan el oro. La impotencia, la rabia y el dolor de Cecilia son incontrolables. Además no sabe cómo va a contarle a Hildebrando del desastre que pone en riesgo todo el negocio con los italianos.
Lo que no saben demás asaltantes es que Jonathan le ordenó a Brayan matar a todos los que participaron en el asalto pues no quiere dejar ningún cabo suelto que lo vincule con la acción armada. Finalmente Cecilia se arma de valor y le cuenta a Hildebrando, el tipo casi se infarta cuando sabe del robo. Hildebrando le cuenta a Jonathan quien se hace el recién informado y le recuerda a su papá que nunca confió en Cecilia. Le advierte además que ahora están 200 kilos atrás en entregas y que tal vez Cecilia lo haya traicionado, Hildebrando niega rotundamente lo sugerido y le dice que lo importante ahora es recuperar ese oro a como dé lugar, porque si los italianos se enteran será el fin del negocio y el comienzo de una sangrienta guerra. Jonathan decide viajar a Medellín de inmediato porque dice que él se puede encargar.
Mary vuelve a la mina muy nerviosa con todo lo que vivió en Medellín. Y en la mina las cosas están peores porque se ha armado un polvorín que pronto puede estallar. Tavo le asegura a Mary que la confusión reinante es la oportunidad perfecta para asesinar a Melquiades. Mary le da la razón. Es hora de ejecutar ese plan. Mary acompaña a Don Mario de noche en su cambuche, el tipo está muy contrariado por los conflictos con Hildebrando y su creciente desesperación por atacar la aldea, así que Mary se presta para escucharlo y lo emborracha con el objetivo de robarle su cadena de oro, la cual sembrará en el lugar del crimen para que la encuentren y le adjudiquen la culpa a Don Mario. Mary logra robarse la cadena, pero ya no puede seguir jugando con su embarazo porque los mareos aumentan y cada vez se siente más débil. Entonces acepta una invitación de Pipe para irse a la aldea, quiere estar lejos cuando todo pase, todo está listo para el golpe final.
Honorio recibe a Mary en la aldea con algo de prevención pues sabe que trabaja para don Mario aunque la deja entrar por ser amiga de Pipe. A Baudilia tampoco le gusta para nada la presencia de Mary ahí y de una vez la confronta en frente de Pipe: ¿Llegó buscando un padre para el hijo que espera? Mary queda de una sola pieza cuando Baudilia le lanza esa verdad en la cara y le dice que no sea mentirosa. Baudilia la reta a que la contradiga, le dice a Pipe que la mentirosa es Mary, quien la alejó de la mina diciendo que estaba en la mira de don Mario, y en cuanto a lo del embarazo, ella no se equivoca, es hija de la partera de la tribu y sabe exactamente cuando una mujer está preñada. Mary se siente absolutamente descubierta y se desbarata. Le pide perdón a Baudilia por haber intentado alejarla de Pipe y a este último le cuenta lo que pasó esa noche con Tavo. Pipe hierve de rabia y de celos pero Mary le cuenta las circunstancias en las que todo pasó, lo hizo para evitar que Tavo matara a Melquiades en el peor momento. Pero ahora no hay manera de detenerlo. Pipe tarda mucho en asimilar lo que pasó entre Tavo y Mary, pero la nobleza le puede más y dice que va a devolverse a la mina a ayudar a su amigo, porque antes que nada Tavo es eso, su amigo.
Obviamente los resultados de Jonathan en búsqueda del oro que él mismo había mandado a robar no se hacen esperar y Brayan le entrega el metal que estaba custodiando. Jonathan queda muy agradecido con Brayan y viaja con el oro de vuelta a Tres Esquinas. Brayan ignora que el plan de Jonathan es matar a Brayan una vez cumpla con su parte, él no puede dejar rota ninguna línea que lo pueda vincular al asalto.
Hildebrando cita a Cecilia para mostrarle el hallazgo. Cecilia quiere morir cuando ve el oro robado de vuelta en Tres Esquinas mientras que Jonathan la fustiga por las pobres medidas de seguridad que implementó para el negocio más grande de su vida. Jonathan se da el gusto de sacarla del negocio delante de Hildebrando quien no la apoya esta vez. Cecilia está muy amargada y anticipa que sin ella no lo lograrán. Porque ella no solo es la única capaz de refinar y legalizar el oro sino que con ella trabajan también un general y un ministro que abren muchísimas puertas, sin ellos el negocio se les vendrá abajo.
El tiempo que dio la mafia para el pago de los 10 millones de dólares restantes se aproxima y la emblemática joyería de Bianca en Milán recibe una visita de la mafia. Los exhibidores son destruidos y Bianca es amenazada. Es un claro mensaje para que paguen el resto del dinero a tiempo. Bianca le cuenta a Francesco del hecho, está histérica, por culpa de su hermano casi muere del susto. Necesita que Francesco se encargue. Entonces Francesco les exige a Hildebrando y a Jonathan el envío inmediato de los 500 kilos de la segunda entrega. Hildebrando toma decisiones apresuradas y le ordena a Jonathan viajar a Italia a dar la cara con los 200 kilos recuperados para pedir más tiempo. A Jonathan le preocupa mucho la reacción de Francesco cuando sepa que van con menos cantidad, sabe que es capaz de no pagarles la remesa. Jonathan llama a Francesco para contarle que antes de viajar tiene que consignarle el equivalente al 40 por ciento de la carga, es decir 200 kilos, que son 4,5 millones de dólares. Francesco no puede creer esta última exigencia pero está en manos de los colombianos quiénes le dicen que la desconfianza funciona en doble vía. Lo malo es que su líneas de créditos están copadas. Francesco le expone la situación a los mafiosos, necesita que le presten otros 4.5 millones prestado para que esa media tonelada de oro viaje a Italia y así. Les hace las cuentas, con eso les paga con creces el total de la deuda. Los mafiosos acceden porque han visto que los colombianos están cumpliendo aunque anticipan gravísimas consecuencias en caso de incumplimiento. Francesco sale con el dinero pero con una cuenta por pagar más grande. Ahora les debe a los mafiosos 14,5 millones.
Jonathan hace un viaje a Medellín con un propósito específico: matar a Brayan. Cita al sicario en las afueras y le da un par de tiros que dejan a Brayan fuera de combate. Justo después de que aterriza de vuelta en Tres Esquinas recibe la confirmación del depósito de Francesco por los 200 kilos de oro. Está pletórico, en su mejor momento.
La noche señalada, Tavo se hace pasar por uno de los guardias de Melquiades. El paramilitar está dormido y Tavo entra a su carpa. Lo despierta apuntándole con la pistola y temblando de miedo y rabia. Para sorpresa de Tavo el tipo sonríe muy tranquilo y le recuerda que él sabía que iba a hacer historia en la organización. Tavo le dice que sí, pero matándolo. Melquiades le dice que es su deber, pues desde que lo vio la primera vez supo que era su sobrino y que estaba ahí para cobrarse venganza. Tavo no lo puede creer. Melquiades le confiesa, con algo de dolor, que amaba a su hermano y a la esposa, pero que la maldición del oro y su ambición lo llevaron a hacer cosas de las cuales se arrepiente profundamente, la primera de ellas sacar a su hermano del camino para ascender dentro de los paramilitares: ‘porque tu papá era lo que soy yo y lo que serás tú en pocos minutos, un asesino’. Tavo está cada vez más desconcertado y confundido, no entiende la actitud de Melquiades. ¿Lo está ablandando? Un relevo de Melquiades llega al lugar e intenta desarmar a Tavo, Pipe llega en ese momento para salvar la patria y reduce al hombre. Entonces, Tavo dispara seis tiros que entran en el estómago de Melquiades matándolo. Pipe deja en el lugar la cadena rota de don Mario.
Non è tutto oro quel che luccica (No todo lo que brilla…)
Tavo y Pipe, en su cambuche, no duermen esa noche del puro miedo a las consecuencias. Tavo le cuenta a Pipe cosas de las que se acuerda de su padre y de su madre, le confiesa que se siente bien con lo que hizo pero también que se siente extraño porque ya cruzó una línea que cambia su vida por completo. Además le agradece a Pipe por su apoyo, los dos chicos reafirman su amistad mientras esperan que se descubra el cuerpo de Melquiades y se arme la grande. Una visita los sobresalta muy temprano, piensan que el plan falló y que los paramilitares no compraron la pista de la cadena de oro de Don Mario. Piensan que seguro que Tumay viene por ellos, pero se sorprenden al ver que es Jonathan, quien viene a invitar a Tavo a Italia. El momento no puede ser más conveniente para sus planes, pero Tavo sabe que si acepta le tocará ceder ante el acoso de Jonathan al otro lado del charco. Por otra parte, hay motivos suficientes que lo llevan a aceptar. no solo que estará fuera de circulación en la cacería de brujas que vendrá y el otro es que descubrirá la ruta y las características del envío hasta Italia y los potenciales compradores del oro que robarán. Pero también le llama la atención la oportunidad de descubrir un mundo lejano.
Jonathan se despide de Hildebrando y le asegura que con la compañía de Tavo todo estará bien. Hildebrando le da la bendición, le dice que lo ama y que se siente muy orgulloso con todo lo que ha hecho, el viaje a Italia es de antemano un éxito pues ya recibieron el pago de ese oro. Tavo y Jonathan viajan desde Tres Esquinas en avioneta con los 200 kilos, cruzan la frontera y entran en territorio venezolano. Después de una hora de vuelo Jonathan, asomado a la ventana, observa con fascinación cantidades de pequeñas, medianas y grandes minas de oro al lado de ríos contaminados en medio de la selva, Jonathan le dice a Tavo que eso que ve es el futuro porque en Venezuela todo es mucho más fácil y sobre todo más barato. Tavo no termina de entender por qué la destrucción le produce a Jonathan tanta felicidad. Después de unas horas aterrizan en una pista clandestina en el Amazonas venezolano. Ahí, Jonathan manda fundir y legalizar el oro usando contactos locales que les presenta a Tavo. Días después los dos aterrizan con el oro refinado en Maiquetía, los contactos de Jonathan en Venezuela lo facilitan todo. Finalmente salen para Italia en tremendo jet ejecutivo.
Lo que no sabe Jonathan es que Brayan Galeano está vivo. Había comenzado a sospechar de la insistencia de Jonathan para que se vieran en un lugar tan aislado y se fue con un chaleco antibalas. Ante los disparos se hizo el muerto y se escondió. Por eso busca ahora protección en un policía corrupto que es amigo del general Ordóñez. El policía lo interroga en presencia de Cecilia, Brayan entrega la información rápidamente: Jonathan ordenó y dirigió el asalto desde Tres Esquinas, mandó a eliminar a todos los participantes y luego se mostró como el salvador al encontrar el oro. Todo tiene sentido en ese momento para Cecilia, el hijo de Hildebrando quería sacarla del negocio y lo logró. No le importó matar a su contador para lograr sus propósitos. Cecilia comienza a recordar los días previos al asalto y lo único raro que vivió fue la presencia de Mary en la ciudad y la crisis de nervios que tuvo justo antes del atraco. ¿Y si Mary se la ganó para hacer de caballo de troya dentro de su fundidora? Cecilia se propone ‘sacarle las tripas’ a Mary y se prepara para viajar a Tres Esquinas.
Pero en la 20 de Julio las cosas están más agitadas que nunca. Pedro Tumay descubre los cuerpos inertes de Melquiades y de su escolta. También la cadena de oro de Don Mario tirada en el piso. Tumay está lleno de furia y quiere que investiguen a profundidad quién fue el culpable. Pero para Hildebrando, sesgado por su rabia hacia el brasileño, todo está claro, si la cadena de don Mario está ahí debió ser el brasilero el asesino. Pedro le dice que le parece demasiado obvio y que le gustaría investigar más. Pero Hildebrando ya tiene entre ojos a don Mario, de manera que lo asesina sin juicio ni oportunidad de defensa y desaparece su cuerpo. Después le informa a la comunidad de la mina que el geólogo se fue y abandonó la mina por cobarde. Y advierte que ahora él es el jefe y promete que subirá los salarios y bajará los precios de la comida y el licor, y también anuncia recompensas para los mineros que extraigan más cantidad de oro. Además, sin la supersticiosa oposición del brasilero, Hildebrando se propone ampliar la mina en dirección del resguardo y la aldea.
Jonathan y Tavo llegan a Milán con la entrega parcial, no le han avisado nada a Francesco y se quedan un par de días en casa de un amigo gay de Jonathan. Guardan el oro en una caja de seguridad y salen los tres a disfrutar de la ciudad. Con el adelanto sobre el oro, Jonathan lleva los bolsillos llenos y gasta a raudales. Lleva a Tavo a conocer algunos sitios turísticos y de noche a bares gay. Tavo, preocupado por las intenciones de Jonathan, pero alucinado por lo que está conociendo, le lleva la cuerda y goza bebiendo y paseando. Jonathan tiene los datos de la joyería de Bianca y va con Tavo a buscarla. Bianca está en el local atendiendo clientes que se prueban joyas luciéndose ante grandes espejos, Tavo observa la gente y las piezas, también ve los altísimos precios y toma fotos sin que se de cuenta nadie. Los clientes son atendidos con champaña y pasabocas exquisitos pero diminutos. Jonathan se presenta ante la mujer y le dice que le trae algo para Francesco. Bianca piensa que se trata de otro mensaje de los prestamistas mafiosos para recordar el pago de la deuda. Bianca entra en pánico, lleva a Jonathan a la oficina y le advierte que lo entregará a la policía. Jonathan le exige respeto, él es que extrae el oro que venden en esa joyería con gran margen de utilidad. Bianca llama a Francesco y se lo pasa. Le pide que jamás la vuelva a meter en negocios sucios. Jonathan le anuncia con toda la pompa a Francesco que viene con la segunda entrega del oro. A Francesco le extraña que no se hubiera hecho la entrega por Panamá y que Jonathan no hubiera avisado, ¿Qué otras cosas le han ocultado? Jonathan le tiene que confesar que la entrega viene un poco corta, pero que es solucionable. Francesco se muere de la rabia, ahora entiende por qué insistieron tanto con el pago del adelanto. Jonathan se defiende, no lo debe entender como un adelanto sino como el pago de la remesa y ya, no debe joder más. Pero claro que Francesco jode más, se trata de un claro incumplimiento que lo pone a él en problemas. Francesco está que revienta, que lo mata, pero guarda la compostura y disimula diciéndole a Jonathan que no hay problema y le dice que mandará a recogerlo al día siguiente para que llegue a Arezzo.
Tavo le manda fotos del lugar y de las joyas a Mary con los absurdos precios. Le escribe a Mary contándole que ver los idiotas lujos en la joyería le provocó una gran contrariedad y mucha rabia, porque al compararlo con los peligros y sacrificios que han tenido que vivir para sacar unas pocas onzas de la tierra se siente como una mierda y como un esclavo miserable. Además, le confiesa que desde que vio las joyas y la gente que las compraba sin saber de dónde provenía el oro, no ha dejado de recordar el asesinato de sus padres y también el homicidio que él mismo cometió para vengarse. Esa noche Jonathan lleva a Tavo a cenar. Se emborrachan, toman unas pastillas que los aturden, las mismas que Jonathan le dio a Baudilia, y su noche culmina con la pasión que Jonathan tanto anhelaba tener con Tavo. Al otro día Tavo despierta y no recuerda mucho pero sabe lo que pasó. Y Jonathan, que ya cumplió con su deseo, cambia su actitud y lo trata ahora como a un esclavo.
Cecilia cita a Mary en Tres Esquinas. La sagaz Mary cree que va a poder seguir cultivando ese cariño que hay entre los dos y que es auténtico, pero la comerciante de oro no vino para hacer amigas. Cecilia le dice que ya sabe toda la verdad del asalto en Medellín, y que la vio muy nerviosa antes del mismo. ¿Qué está pasando? Mary queda de una sola pieza, Cecilia la presiona. Si no cuenta la verdad, hará que la policía le monte un caso grande contra ella que incluye la complicidad en el asesinato de su contador. Mary no tiene más remedio que contarle su verdad a Cecilia, ella no habría sido capaz de hacer algo contra ella, las atenciones que recibió en Medellín no las había tenido nunca en la vida, su acercamiento a ella fue sincero, pero su amigo Tavo que trabaja con Jonathan sí notó cosas raras en el hijo de Hildebrando y la llamó para que se cuidara sin saber exactamente qué estaba pasando. No es más que eso, ella no trabaja para Jonathan, se lo jura por el hijo que va a tener y que casi pierde de los nervios. Cecilia le cree, sabe que su enemigo real está en Italia, pero cree que tendrá una oportunidad de convencer a Hildebrando de la clase de hijo que tiene.
Hildebrando por su parte llega con sus paramilitares fuertemente armados a la aldea. quiere hacer las cosas por las buenas. Conversa con Honorio, le ofrece mucho dinero y unas tierras río abajo en donde podrían asentarse en mejores condiciones a cambio de abandonar la zona. Honorio le dice que el trato es imposible porque ese territorio, que han habitado por miles de años es sagrado, además le vuelve a recalcar que ese material debe quedar bajo la tierra por que es el que equilibra las energías de la selva y que si llega a ser desenterrado vendrán guerras y enfermedades y todos morirán, indígenas y colonos invasores. Hildebrando le responde que él no es don Mario, no es ningún pendejo, que no venía a pedirle permiso sino a aconsejarle que se desplace para evitar un derramamiento de sangre. Le da un plazo de cinco días para desalojar la aldea. Honorio abandona la reunión sin dejar claro si va a ceder ante el hombre blanco y sus amenazas.
Pero la verdad es que Honorio no está dispuesto a irse sin luchar y prepara a su comunidad para defenderse, los hombres afilan flechas y lanzas, alistan y cargan un par de armas de fuego, ponen trampas y llevan a cabo rituales de protección. Las mujeres y los niños se van hacia lugares protegidos y escondidos por la selva. Baudilia le pide perdón a su abuelo por pensar que el hombre blanco era la solución a su vida, pero no quiere irse con las demás mujeres, ella quiere quedarse en la aldea pelear. Honorio se opone y le pide a Pipe que se la lleve lejos.
Fabrizio recoge a Jonathan y a Tavo en Milán en un lujoso carro. El tipo, disimulando amabilidad, les da la bienvenida y los trata muy bien mientras viajan hacia Arezzo. Ya en el banco, Francesco les da la bienvenida y revisa los 200 kilos. Pero Francesco ya no se muestra tan comprensivo con el faltante, reclama con gran furia los otros 300 kilos. Jonathan, sin dejarse intimidar, le dice que necesitan un poco más de tiempo para extraerlo pues ya van a entrar la aldea indígena en donde está enterrado mucho más oro del que se imaginan y el negocio se podría expandir. Francesco no acepta, tiene encima a unos mafiosos que lo van a volver loco. Jonathan trata de negociar diciéndole que vino a poner la cara y que le responderá por todo. Francesco le dice que ya hay alguien poniendo la cara ante sus deudores de la mafia y es él. Francesco da la orden y Fabrizio los amenaza con armas, Jonathan espera que Tavo reaccione, pero el chico, resentido con él, no hace nada. Fabrizio les quita los celulares y los lleva a la bóveda en donde hay algunos lingotes, joyas y dinero. Ahí los encierran y se van. Fabrizio los monitorea por circuito cerrado de televisión mientras Francesco va a ver qué hace con la mafia.
Francesco vuelve a activar su posición en el London Bullion Market. Por lo menos el precio del oro lo favorece, 1500 dólares la onza troy en ese momento. De manera que negocia los 200 kilos por 9.6 millones de dólares y se presenta con el dinero a donde los mafiosos. Está casi cinco millones de dólares por debajo de la deuda. Hasta ahí llegan buenos modales de los criminales. Francesco quiere envolverlos de nuevo con su encantadora labia para decirles que el resto de los 300 kilos llegará pronto. Pero esta vez los gangsters no le creen y lo torturan para que cuente toda la verdad sobre el famoso negocio del oro. Entonces Francesco cuenta cada detalle, el negocio es incluso mayor de lo que les ha contado, los colombianos todavía le van a vender 800 kilos más a un precio de ganga. Los mafiosos exigen ver cada papel y comunicación que respalda eso y Francesco les muestra todo lo que hay en su teléfono. Francesco les revela que el hijo del colombiano está en Italia bajo su custodia, con él exigirá la entrega de los 800 kilos restantes. Eso cambia las cosas para los mafiosos, pero también les abre las agallas. Ahora quieren para ellos la mitad de esos 800 kilos de oro restantes. Francesco se niega, 400 kilos de oro son casi 20 millones de dólares que no les va a regalar. Los mafiosos le recuerdan que no les está regalando nada, simplemente les está pagando los 5 millones que les debe y añadiendo 15 millones de intereses de mora, es eso o la muerte. Francesco queda furioso pero no está en posición de negarse, se devuelve a la bóveda con ganas de apretar al colombiano.
Tavo y Jonathan pasan un día sin comer rodeados de los pocos lingotes de oro que quedan en el Banco de Francesco. Tavo no dice nada ante los reclamos desesperados de Jonathan por no haberlo defendido. El chico, muy contrariado por lo absurdo de la situación, se cuestiona en voz alta ¿Tanta maricada y tanto muerto para ver el oro enterrado otra vez o en joyerías de gente idiota y en anillos de matrimonio o en los aretes de su pequeñas hijas? Jonathan se ríe ante la inocencia y lo humilla explicándole cómo funcionan los negocios y el mundo del comercio del oro. Además, le dice que es un pobre esclavo raso y que para lo único que serviría es para comérselo, cosa que efectivamente hizo, así que si ha habido ‘maricadas’, han sido de su parte. Tavo hierve de ira y comienza a golpearlo. Jonathan intenta defenderse usando los escasos lingotes de oro que le arroja sin acertar, finalmente Tavo logra tumbarlo y le da una fuerte paliza.
Francesco llega de nuevo a la bóveda en plena pelea. Deja que la paliza continúe por un rato y luego entra armado a la misma en compañía de Fabrizio. Francesco toma fotos de la cara ensangrentada e hinchada de Jonathan. Después felicita a Tavo diciéndole que les ahorró el trabajo de tortura y lo saca de la bóveda dejando encerrado a Jonathan no sin antes decirle que su vida se jodió ese día que mordió su anzuelo en el hipódromo. Francesco le dice a Tavo que tiene que volver a la mina y decirle a Hildebrando que, si los 800 kilos restantes no llegan en un mes, no volverá a ver a su hijo. Al otro día Fabrizio embarca a Tavo en un vuelo hacia Colombia y le entrega su celular con las fotos de Jonathan golpeado y sangrando amarrado.
Cecilia va donde Hildebrando y le revela que su hijo es una rata que organizó lo del asalto en Medellín y que después se presentó como el héroe, y que su objetivo era sacarla del negocio. Hildebrando no da crédito a lo que oye porque todavía cree en su hijo, y le dice a la mujer que espere a que llegue de Italia para que se pueda defender personalmente, Cecilia acepta y además le advierte que tiene pruebas. Pero entonces Tavo llega a la mina en avioneta con la noticia y las fotos del secuestro de Jonathan en Italia. Por supuesto Tavo no revela que el culpable de la golpiza es él sino que Jonathan fue víctima de las torturas de los italianos. Hildebrando intenta comunicarse con Francesco, pero solo recibe mensajes de texto en los que se reafirma lo dicho por Tavo: o entregan el oro restante o matan a su hijo. Hildebrando sufre y se recrimina por haber enviado a su hijo a dar la cara. Él es el culpable de que ahora lo tengan allá y lo estén torturando. Cecilia intenta mostrarle las pruebas del robo a su amado e intenta convencerlo de que fue el propio Jonathan quien cavó su propia desgracia, pero Hildebrando no está para verdades en ese momento y echa a Cecilia de la mina y de su vida humillándola de nuevo.
La ruta de El Dorado.
Hildebrando manda a que se inicien de inmediato las actividades de minería en la aldea que ya debe estar desocupada según el ultimátum. Pero Tumay reporta que los indígenas no respetaron el plazo y que la gran mayoría de varones de la tribu siguen en la población. Hildebrando entra en cólera y le ordena a Tumay que utilice toda la fuerza de sus paramilitares y arrase con el que se atraviese. Los hombres de Tumay atacan el resguardo sin piedad y disparando contra todo. Los indígenas efectivamente dan la vida por defender su territorio, también mueren algunas mujeres, entre ellas Baudilia quien se había devuelto a escondidas de Pipe para apoyar a la tribu. Honorio, ante la situación, pide una tregua y con tal de que la masacre no continúe acepta irse con los sobrevivientes. El Taita reúne a los suyos y se retiran de la aldea. Hildebrando le ordena a Tumay que incendien la maloca y las chozas, pronto llegan las motosierras a talar el bosque y después entran las poderosas explosiones de dinamita que abren cráteres inmensos en la vera del río, necesita ese maldito oro rápido para enviarlo a Italia.
La feria de Milán se aproxima y Bianca prepara a sus hermosas y esbeltísimas modelos vistiéndolas con prendas bañadas en oro y probándoles diferentes joyas de su última inspiración. Para sorpresa de Francesco, el tema escogido por Bianca es la estética indígena de los alrededores de la mina 20 de julio. La colección está inspirada en las fotos de Baudilia bañada en polvo de oro en la mina que Francesco le mostró, así que todas las prendas, el maquillaje y los atuendos fueron creados a partir de esas imágenes. Las exageraciones y los lujos son evidentes en cada atuendo. Además, como todo tiene que tener una unidad temática, los pasabocas tendrán polvo de oro y las bebidas el color y el brillo del metal. Francesco la aterriza, le dice cuál es su situación y le recuerda a su hermana que su vida depende de que los colombianos entreguen el faltante. Bianca le dice que eso es problema de él, ella no arruinará su prestigio, pagó el mejor de los sitios en Milán para el desfile y lo tiene todo listo. Ella se niega a que su fama dependa de los negocios de su hermano. Le dice a Francesco que para ella se está convirtiendo en un gran problema. Y tiene razón porque los mafiosos la secuestran como garantía de pago de la deuda que Francesco tiene con ellos.
Pipe y Mary buscan a Baudilia y al final la encuentran muerta. Mary es testigo del sufrimiento de la madre de Baudilia, de Honorio y también de Pipe por la muerte de su hija. En medio de la selva y lejos de la aldea, la comunidad lleva a cabo un ritual misterioso y bello para enterrar a los asesinados durante el enfrentamiento. Los espíritus salen de sus cuerpos y se pierden entre los árboles.
Finalmente, Pipe y Mary vuelven a la mina a reunirse con Tavo y decidir entre los tres qué será del resto de su estancia en la 20 de julio. Los amigos están en el peor momento de sus vidas; Tavo con el secreto de su tiempo con Jonathan a cuestas y sabiendo el peligro que se les avecina, Pipe con una tristeza y una rabia profundas por la muerte de Baudilia y Mary enfrentada a la incertidumbre ante su delicado estado de embarazo y el posible derrumbe de su añorado plan de riqueza. Pero las cosas se pueden aclarar si logran dar el golpe. Tavo y Pipe saben que no están en la mejor condición para robarse el oro. Pero Mary les dice que todo se puede volver factible si tienen un aliado poderoso, alguien que esté odiando todo ese mundo más que ellos: Cecilia.
Los tres hablan con Cecilia para contarle de su plan de robarse el oro en la próxima remesa. A Cecilia le suena, para ella sería cuestión de ojo por ojo y para los chicos la oportunidad de comenzar una nueva vida lejos de todo eso. Pero Cecilia les pone el cable a tierra, se necesita una coyuntura perfecta para poder robar el oro. Mary le dice que sabe que es cuestión de encontrar la manera y quedan de seguir trabajando.
Pipe le dice a Mary que está de acuerdo con robarle a Hildebrando, esa rata que mandó a matar a Baudilia, pero que siente que ahora la prioridad no es robarse el oro sino cuidar sus vidas y especialmente la del bebe y le pide que prometa que si por alguna razón el plan los pone en peligro inminente de muerte, ella debe preferir huir con él y le obedecerá en las decisiones que tome, la chica, conmovida, le agradece y los dos se miran por primera vez confesándose su amor. Finalmente se besan y son inmensamente felices por un momento.
Hildebrando, desesperado por rescatar a Jonathan, da la orden de acelerar la excavación y convoca más mineros y máquinas para que lleguen a la mina. A los terrenos de lo que era la aldea entran las retroexcavadoras y dragas que remueven tierra para dar paso a la extracción del oro sagrado, y efectivamente al poco tiempo comienza a aparecer en abundancia. Pero un par de absurdos accidentes dejan como resultado doce personas muertas y algunos mineros comienzan a sentir fiebres y vómitos y van cayendo de a decenas; las supersticiones que Don Mario tenía y las profecías que Honorio anunció comienzan a cumplirse, pero a Hildebrando no le importa y somete a los mineros a trabajar sin descanso y sin honorarios ayudado por los paramilitares de Tumay. Todo vale con tal de salvar la vida de su hijo.
Tavo ya no es el mismo después del viaje, no mira a los ojos a sus amigos y ahora es un chico con un semblante que inspira miedo y sobre todo rencor contra todo. Mary calla, Pipe le pregunta cómo es Italia y que experiencias vivió. Tavo elude las preguntas y solamente les cuenta los datos de la ruta, los refinadores en Venezuela y lo del secuestro de Jonathan. Pipe le insiste y Tavo reacciona mal, Mary cambia el tema diciéndole que se acerque a ella, la chica sube su camiseta y le muestra su panza dejando en evidencia su embarazo. Tavo, enternecido, se desahoga en llanto y se arrodilla pidiéndoles perdón por todo y también maldiciendo el oro y la venganza que tanto persiguió. El chico les jura que los sacará de ese infierno. Mary lo abraza y coge su mano llevándola a su barriga, el chico no deja de llorar, Pipe lo consuela diciéndole que todo va a estar bien y que los cuatro saldrán de ahí con vida. Tavo dice que matará a quien se interponga en sus planes y que ahora no le importa más su vida sino salvarles la vida a ellos y a su bebe.
Hildebrando acopia el oro extraído. Ya le faltan pocos kilos para llegar a los 800 pero no ha podido conseguir a alguien que refine el oro y que lo legalice para exportarlo. Esa es la pieza en donde encajan de nuevo nuestros protagonistas. Tavo comienza a hacerse necesario y le ofrece a Hildebrando los contactos del fundidor amigo de Jonathan que él conoció en el viaje a Venezuela. Mary y Tavo saben que esa es la forma en que engañarán a Hildebrando.
Mary habla con Cecilia para concretar lo del robo. Ya la joven tiene elaborado el plan en la cabeza. En menos de una semana, Hiildebrando obtendrá los 800 kilos que les debe a los italianos, así que cuando el cargamento esté listo para salir le avisará para que ella envíe al general Ordoñez con la policía y apoyado además por el ejército para destruir la mina y detener a Hildebrando. El caos será aprovechado para interceptar el cargamento cuando vaya desde la mina al pueblo por el río. Está segura de que su amigo Tavo estará en la vigilancia de la remesa y esa será la clave. Cecilia está de acuerdo y propone el resto de la ruta. El metal realmente saldrá de Tres Esquinas hacia su refinadora en Medellín, luego repartirán los lingotes en mitades y el oro nunca llegará a Italia. Cecilia sabe que eso supone la muerte de Jonathan, pero su ánimo de venganza hace que le dé luz verde al plan. Lo que no sabe Cecilia es que el oro tampoco llegará a Medellín, ella también será engañada por los jóvenes.
Jamás se ha quejado el oro de ser robado.
Sandra vende una propiedad en Panamá y vuelve a Medellín donde su mamá. Con el dinero recibido engrasarán a la policía y al ejército para que ejecuten el operativo. Para Ordóñez, además de ganarse una buena tajada del oro, también es conveniente tener semejante golpe para su hoja de vida y se pone en contacto con un general amigo en el ejército y con el viceministro de ambiente, Cecilia promete entregarles cien mil dólares por el trabajo. El general prepara helicópteros y soldados, el viceministro hace la denuncia con el ministro y da las coordenadas de la mina 20 de Julio. Todo se hará “legalmente”. Ordoñez asegura la nueva ruta y vigilará el envío desde que salga de la mina y hasta la entrega en Medellín.
Honorio envía a uno de sus hombres a la arrasada aldea con el objetivo de que Pipe lo visite. Pipe llega a un sitio escondido en medio de la selva donde la comunidad se ha reasentado. Honorio lo recibe con cariño y le dice que en sus tomas de yagé ha visitado la aldea en forma de jaguar y ha vigilado lo que está pasando. Sabe que han muerto muchas personas y que además Hildebrando se ha vuelto loco por culpa de la situación de su hijo. Pipe se sorprende porque Hildebrando guardó el secreto del secuestro y solamente lo sabe Tavo. El Taita le advierte que si ese oro no es regresado y enterrado en el sitio de donde fue extraído, morirán muchas más personas y su comunidad no tendrá a donde volver y desaparecerá. El chico se queda un par de días, las pesadillas en que él intenta salvar a Mary aumentan y son ahora más premonitorias. El Taita sabe lo que le sucede y le dice que esos sueños se están volviendo realidad, así que lo invita a que lo ayude a devolver el oro a donde pertenece para que la energía de la selva se estabilice y se puedan salvar muchas vidas, entre esas la de Mary y el bebé.
La selva entrega el último de los 800 kilos pactados con los italianos. Hildebrando llama a Francesco, le cuenta de la noticia, el cargamento está listo y llegará a Italia justo a tiempo, así que tiene que respetar la vida de su hijo. Francesco le revela que tiene que ser así porque de otra manera la vida de su hermana también está en juego. Nada puede fallar.
Pipe se reúne con Mary y Tavo. Les dice que Honorio le advirtió acerca de devolver el oro a la tierra porque de lo contrario es posible que mueran muchas personas, incluidos ellos. Tavo opina que esas son puras supersticiones y que no cree en eso, y piensa que deben seguir con su plan, además los cuestiona diciendo que todo lo que hicieron desde que salieron de su tierra y lo que les ha tocado vivir, valió la pena para que ahora entierren el oro, sería absurdo ¿Entonces se devolverán a su pueblo en las montañas sin un centavo y con un bebé? Mary no toma partido, pero le hace caer en cuenta a Tavo que en el viaje a Italia él había sentido que lo del oro era absurdo. Pipe dice que si deciden a favor de lo que el Taita piensa, recibirán el apoyo de los indígenas y seguramente saldrán vivos.
El gran día del golpe llega. Los policías a cargo de Ordóñez sobrevuelan la zona en helicóptero para hacer reconocimiento. Es una torpeza que lo adelanta todo. Tumay despierta a Hildebrando y le informa la situación, el hombre sale de su cambuche a esperar a ver qué pasa. Hildebrando concluye que lo van a atacar y que seguramente hay un informante infiltrado. Tavo, que está a su lado, le sugiere que deben mover el cargamento inmediatamente y sacarlo de la mina. Todo se despliega tan rápido que Tavo no tiene tiempo de contarle a sus amigos. Tumay sospecha que Tavo tiene algo que ver con la situación pero no dice nada, Hildebrando está de acuerdo con el chico y le da la orden para que comande el movimiento acompañado de 20 hombres. A Tumay no le gusta nada que Hildebrando no cuente con él y se lo dice, Hildebrando le responde que lo mejor es que se quede porque habrá que defender la mina en caso de un ataque, además Tavo es el que tiene el contacto en Venezuela y por tanto es vital. Tavo y sus hombres trasladan el cargamento hacia el río, lo suben a un par de lanchas y sin prender linternas navegan adentrándose en la selva. Hildebrando está muy alterado y sospecha de Cecilia, la llama y la insulta diciéndole que sabe que ella se quiere robar su oro y le advierte que irá por ella si las autoridades atacan su mina. La mujer se defiende confesándole que lo ama y que sería incapaz, además le recrimina porque se iban a casar y él se dejó engañar de su hijo y acabó con todo, por último le dice que ya cambió de negocio y que está en Panamá, así que no tiene por qué sospechar de ella. Cecilia siembra cizaña, le dice que más bien mire de quién está rodeado y quién es el más cercano, Hildebrando mira a Tumay con sospecha.
Mary y Pipe despiertan en la mañana en su cambuche y al no ver a Tavo se disponen a buscarlo. En la mina es día de descanso y celebración porque se ha cumplido con la meta. Pero Hildebrando se presenta disparando con su fusil al aire y asustando a todos los mineros y sus familias y convoca una reunión general e interrogatorios selectivos para ver qué está pasando y quiénes pueden ser los infiltrados, dentro de los sospechosos están Mary y Pipe. Hildebrando les dice que por una parte sabe que Pipe es muy cercano a Honorio y le pregunta si tiene un plan con los indígenas, Pipe lo niega pero Hildebrando no le cree y lo envía a un calabozo improvisado, enseguida interroga a Mary y se da cuenta de su embarazo, el tipo asume que el padre es el fallecido Don Mario y la envía también al calabozo argumentando que ella es la principal sospechosa porque sabe que estuvo con Cecilia en Medellín y esto le parece suficiente para sospechar de ella. El interrogatorio es en presencia de Tumay, Hildebrando observa cualquier reacción sospechosa del tipo. Tumay se da cuenta y lo enfrenta diciéndole que no tiene nada que ver y que tal vez el helicóptero era solamente un sobrevuelo que no tiene que ver nada con el cargamento, además le aconseja que se calme porque está muy alterado y podría tomar malas decisiones. Y le advierte que ahora lo importante es sacar el oro hacia Venezuela y le asegura que si Tavo es el encargado de la operación es posible que falle.
Al otro día Tavo, en medio de la selva y acompañado por los 20 hombres armados y asignados para cuidar el oro, ve, desde muy lejos, que helicópteros y lanchas se dirigen hacia la mina. Tavo les dice que el ataque a la mina es inminente y les propone que les dará parte del oro para que no digan nada y se vayan de la zona. Los hombres están de acuerdo, reciben su parte y Tavo se queda con seis hombres y un lanchero para que lo apoyen, los demás se van con la mitad restante.
El poderoso asalto del ejército y la policía llega a la mina comandado por Ordoñez. Desde los helicópteros desembarcan los comandos y en lanchas artilladas llegan más de cien hombres que atacan la zona. Tumay y sus paramilitares intentan repeler la embestida. Después del combate y de muchos hombres e inocentes caídos, las autoridades se toman la mina. Ordoñez libera a Mary y a Pipe y les asigna una lancha para que se vayan y le da las coordenadas de la ubicación de Tavo al piloto de la lancha. Ordoñez llama a Cecilia por radio avisando que ya se tomó la mina, que Mary está a salvo y que se dirige hacia donde está Tavo. Tumay intercepta esa comunicación, se da cuenta de que Tavo tiene agenda propia. Con un par de hombres toma otra lancha y siguen a los chicos sin que se den cuenta. Hildebrando intenta escapar y se escabulle en la selva.
Mary y Pipe llegan a donde está Tavo con el oro. Se abrazan felices pensando que lograron por fin su plan. Montan el oro en dos lanchas y se disponen a salir en dirección opuesta al pueblo. Pero sorpresivamente sienten ráfagas de fusil pasando por su piel y ven cómo caen los hombres que los escoltan. El ataque lo comanda Tumay y viendo que ya no tienen cómo defenderse, los aborda y los manda amarrar de un árbol. Tavo se da cuenta que uno de los disparos lo ha herido pero no dice nada. El chico le propone a Tumay que haga con él lo que quiera, pero que deje escapar a sus amigos. Le suplica mostrándole que Mary está embarazada y que el hijo es de él, le cuenta que vienen de un pequeño pueblo muy lejano en donde estudiaban y que sí querían y soñaban con mucho oro pero que nunca pensaron llegar a este punto, además le cuenta que él asesinó a Melquiades porque el tipo mató a su padre y a su madre delante de él y que siendo su tío, él nunca pudo perdonarlo y prometió venganza. Le dice que ya está en paz y ahora puede hacer con él lo que quiera, pero le asegura que sus amigos solamente venían buscando trabajar para volver a casa con algo de dinero y que no merecen un destino fatal. Tavo se pone pálido y la sangre comienza a salir de su barriga. Tumay da la orden de matarlos a los tres. Sorpresivamente, una flecha atraviesa el cuello de Tumay e inmediatamente más flechas y lanzas vuelan por los aires y se entierran en los hombres del peruano, todos mueren rápidamente pues se trata de dardos envenenados. Honorio aparece con sus hombres y liberan a los chicos. Los indígenas toman el cargamento de oro para llevárselo con ellos hacia la selva, Pipe y Mary se dan cuenta del sangrado de Tavo.
Tavo alcanza a decir que lo que decidan hacer con el oro está bien porque tal vez él no resista y ahora lo importante es que se salven y salven a su hijo, los helicópteros de la policía se comienzan a escuchar, vienen por la mitad del oro que pactaron con Cecilia. Honorio les dice que deben moverse ya. Tavo interviene advirtiendo que si Ordoñez no ve que el cargamento va por el río y está a salvo, los helicópteros y los soldados arrasarán con todo buscando el oro. Mary llora intentando parar el sangrado de Tavo, el chico le pide que se acerque y en secreto le dice que lo importante ahora es el bebé y que el oro fue la maldición de su familia y de su vida, así que lo mejor es lo que propone Honorio y Pipe, el oro debe volver a la tierra y de esa forma Pipe, ella y el bebé se salvarán. Mary acepta abrazándolo. Sin nadie esperarlo, Tavo le dice a Honorio que haga lo posible para detener el sangrado y así resistir un par de horas, y que lo monte en la lancha al lado del motor y que saque el oro de las grandes bolsas y las llene de tierra y palos para que él pueda irse piloteando la lancha y así engañar a Ordoñez. Cuando lo atrapen, Mary, Pipe y los indígenas ya estarán lejos. Los chicos no pueden aceptar la propuesta pero Honorio da la orden y los indígenas hacen lo que Tavo propuso.
Un par de horas después, Tavo pilotea la lancha a todo motor por el río con el cargamento falso intentando alejarse lo más posible. Por fin el chico muere y la lancha encalla en la orilla. Las lanchas de los militares acompañados de Ordoñez llegan al sitio y descubren que el supuesto oro no era más que tierra y fango. Ordoñez llama a Cecilia y le cuenta lo sucedido y le dice que no tiene pistas de dónde podría estar el cargamento. Cecilia, enfurecida, le avisa a su amigo el general y al ministro. Los tres, sabiendo que perdieron mucho dinero pero sin poder hacer nada, deciden que no pueden contar lo sucedido y que todo debe quedar solamente como un exitoso desmantelamiento de una mina clandestina en medio del pulmón del mundo y de esa forma quedarán bien con todos los implicados, con su gobierno y sobre todo con la comunidad internacional. El ministro de medio ambiente da un parte de victoria contra la depredación minera en medio de una muy concurrida rueda de prensa en la mina 20 de julio.
La caída de la mina se convierte en noticia mundial y las malas nuevas llegan a Italia. Francesco llama a Hildebrando, ¿Qué carajos pasó con el oro? Hildebrando está destruido, confundido, como si fuera presa de los efectos del mercurio, solo le dice que lo robaron, pero que su hijo es inocente, que por favor entienda. Francesco lo manda a la mierda, con ese oro también se acabó la vida de su hermana, así que al final los dos perdieron lo que más querían. Francesco entonces se presenta donde los mafiosos con las malas noticias, esta vez no viene a convencerlos de nada, el negocio en la amazonía se terminó y el oro nunca aparecerá, él simplemente quiere canjearse por su hermana. Los mafiosos aceptan, les parece un acto de caballerosidad. En el intercambio, Francesco habla con Bianca unas pocas palabras, ella está inmensamente triste, sabe que la ambición los llevó a perderse. Francesco le da ánimos, nada de eso, ella no está derrotada, tiene preparado el mejor desfile de la historia en la Feria de Milán y tiene que entregarse a eso. Le queda todavía su cadena de joyerías en el mundo y si le va bien, se levantará de nuevo. Los hermanos se despiden con un abrazo conmovedor.
Hildebrando, confundido y perdido en la manigua, camina tropezando y muy agotado sin saber a dónde ir. Después de horas y ya deshidratado y cansado se rinde ante la selva, que lo condena a refundirse en su inhóspita vegetación. La fiebre lo somete y las alucinaciones de sus actos pasados lo torturan, el hombre enloquece perdido y delirando.
Fabrizio recibe de los mafiosos el cadáver desmembrado de Francesco y le da católica sepultura. Está triste pero sobre todo decepcionado de un negocio en el que trabajó todo un año sin ver nunca las prometidas utilidades. Pero sabe cómo terminar con algo de plata. Por eso vuelve a la bóveda a sacar los lingotes que hay ahí. El problema es que Francesco desconfió de él en el último momento y cambió la clave. Fabrizio intenta abrir la bóveda con todo tipo de métodos. Jonathan, ya muy debilitado, oye la actividad en la puerta y cifra en esa apertura su esperanza de vida. Pero es inútil, Fabrizio no lo logra y desiste, dejando a Jonathan encerrado y moribundo, pero rodeado de oro.
Días después, la aldea, ya vacía de gente y con las retroexcavadoras y dragas incendiadas y despedazadas, recibe a los indígenas que vuelven a su territorio guiados por Honorio y en compañía Mary y de Pipe. El oro viene con ellos y es devuelto a la tierra en una ceremonia ancestral. En medio del ritual, Mary rompe fuente y toda la comunidad centra su atención en el nacimiento. La partera, Pipe y Honorio reciben al bebe que nace sano y llorando a gritos. Los indígenas refundan la aldea encima del oro devuelto a la tierra enterrando las columnas de la nueva maloka. Mary abraza a su bebé llorando conmovida y por fin respirando con tranquilidad y esperanza.
El desfile de Bianca en la Feria de Milán es un éxito sin precedentes. Bianca triunfa vendiendo toda su colección y celebra por lo alto con una gran fiesta privada en una mansión en Milán. En medio de su euforia recibe la visita de Fabrizio quien le entrega a Bianca el anillo que Francesco se había mandado a hacer con la primera remisión de oro desde el Amazonas. Bianca intenta procesar su dolor para no dañar el momento mientras observa cómo todos sus extravagantes asistentes y sus modelos disfrutan de la fiesta en la lujosa piscina riendo, bebiendo y metiendo cocaína. Pero la diseñadora pasa el trago amargo con champaña y vuelve a la fiesta.
Un año más tarde un niño vestido con prendas indígenas da sus primeros pasos a la orilla del río y juega a tirar piedritas al agua, una es más pesada de lo que él puede levantar y se le cae, pero el niño vuelve a intentarlo y se llena de satisfacción cuando logra arrojarla a una distancia corta pero que él cree considerable. Entonces algo llama su atención, es un objeto brillante que refulge en el fondo del río. El niño se siente naturalmente atraído hacia el objeto y se adentra un poco en el cauce, se agacha y lo toma en su mano, pero en el movimiento pierde el equilibrio y se hunde en el agua. En ese preciso momento es rescatado por el brazo de un adulto que lo vigilaba desde la distancia: ¡Ten cuidado, Gustavo! Se trata de Pipe, quien lleva al niño hacia donde está, Mary. El niño, que había tenido la mano empuñada todo el tiempo la abre y se la muestra a su mamá, es una pepita de oro de tamaño considerable, un recordatorio de que el metal precioso sigue rodando impulsado por las corrientes de la selva amazónica. Mary toma la pepita, sabe por experiencia que vale un buen dinero, pero se acerca a la orilla, y la arroja de vuelta al río.
FIN